viernes, 7 de octubre de 2011

Piel Suave




Desabrochó un botón mas de su blusa, una piel blanca destacaba contra los encajes violáceos de un sujetador apenas sugerido, cerró la mano sobre uno de aquellos gruesos dedos y separó con dulzura la mano que reposaba en el cambio de marchas acompañándola al inicio de sus senos, la palma de la mano se ahuecó como con miedo de tocar aquella increíble piel suave, luego los dedos se estiraron al rozar aquella textura, dejando que el nacimiento de las turgencias jamás tocadas por nadie apenas la rozara, aquellos dedos estaban hechos para tocar aquellos hermosos pechos, todas las terminaciones nerviosas se activaron en conjunción y un repentino baño de sudor lleno de diminutas perlas iriscentes aquella superficie tan extraordinariamente suave, culminada con un pezón esponjoso apenas oculto entre las intrincadas formas florales de los encajes de seda.

De repente el tiempo se aceleró, los peajes de las autopistas pasaron rápidos y el sol pareció caerse del cielo a plomo.

El porqué estaban lejos de su entorno, en una desconocida autopista embarcados en un desvencijado coche de mas de 15 años cuyo color original estaba escondido por una especie de barro blanco, él vestido de torero con el traje de luces y ella con un vestido oscuro, elegante a la par que sensual, forma parte de las vicisitudes de un encuentro muy difícil de explicar y que dejo a vuestra delicada imaginación ya que supongo que no querréis entrar en los escabrosos detalles.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Psicología Inversa

La Reactancia puede causar que una persona

adopte o endurezca un punto de vista

o actitud contraria a la intencionada

y también incrementa la resistencia a la

persuasión.









Se acercó a aquella imponente mujer de piernas infinitas, calzadas en unas medias oscuras inmaculadamente vestida, sus proporciones destacaban en la sala, leía sola en una mesa redonda mientras tomaba un café con leche, se notaba que utilizaba sus encantos a la perfeccion para conseguir sus objetivos, observándo su cuidada apariencia y traje chaqueta de marca se diría que era triunfadora y ambiciosa en su trabajo y no acostumbrada a los desplantes. Estaba leyendo atentamente un libro de filosofía acerca de Montesquieu.

La conversación fue educada en grado sumo, pero totalmente desconcertante para ella, no así para nuestro ínclito personaje.

-Me llamo Damian, perdona que te aborde, pero estaba en la barra del bar y distraídamente me fijé en ti, estaba buscando una mujer poco agraciada físicamente, recatada, aunque no tenga modales finos y que aparentemente sea fiel y leal aunque no tenga mucha cultura.

La mujer sintió que algo ardía en su interior, luchando contra su deseo de lanzar un improperio, aguantó su rabia con una suave y estudiada caida de ojos contestó.

-Encantada, me llamo Mónica.

Estiró un poco sus piernas y se atusó la larga melena rubia, estaba enredada en sus propias redes, en ella ahora solo había ganas de venganza, seducir y sacar del terrible error a este majadero que no sabía apreciar las 'delicatessen' que encerraba su persona.

Damian permanecía totalmente impasible ante los constantes cambios de postura e inclinaciones hacia delante para mostrar su generoso escote, mientras la ajustada falda y parecía aparecer y desaparecer entre aquellas largas piernas de muslos torneados. De modo que ella intentó llevar la conversación a su terreno.

-Entonces Damian ¿No te parezco guapa?
-Pues no la verdad, pero no te preocupes, ya te he dicho antes que no es lo que busco en una mujer.
-Te aseguro que en la intimidad gano mucho, quizás hoy he salido un poco rápido de casa y no me ha dado tiempo de maquillarme y ponerme la ropa que mas me favorece.
-No te preocupes yo mas bien prefiero a las chicas algo feas, en esta vida no se puede tener todo.

La inseguridad ya tenía su víctima propiciatoria, estaba haciendo su efecto de una forma inexorable, adueñándose de la situación y extendiéndose como una mancha de aceite. Y el efecto 'camaleón' se apropió de aquella bellísima mujer. No entendía que pasaba abrió la boca y no parecía dueña de sus palabras.

-Soy una fiera en la cama, dispuesta a hacer lo que me pidas y de lo mas discreta que te puedas imaginar en la vida social y por supuesto fiel como la que mas (aquí mintió con descaro), puesto que estaba reforzando sus puntos mas débiles ya dando por perdidos sus armas de mujer más poderosas.

-¿Seguro? No me lo creo.
-Yo no me siento fea pero si tu me ves así supongo que debes tener otras referencias, debes conocer mujeres muy guapas.
-No te preocupes tienes una conversación muy agradable y suples tu belleza con simpatía y personalidad. Me gusta la gente simpática.
-Por favor déjame salir contigo, aunque solo sea una cita.
-Bueno ya que insistes, aquí tienes el número de mi móvil.


Llegados a este punto Damian abandonó su actitud distante, lo cuál hizo que ella se levantase agradecida y le besase suavemente la mejilla mientras cogía la servilleta con el número de móvil, al salir contorneó las caderas a través de su falda ajustada y salió rapidamente del local no fuera a ser que Damian se arrepintiese.


Estaba terriblemente contenta.

jueves, 22 de septiembre de 2011

La vieja maleta de piel

Al colocar la llave en la cerradura, se acopló perfectamente, dos vueltas a la derecha, un chasquido y el carácteristico olor a madera la invadió por dentro, era una cabaña muy acogedora, unas vigas grandes de madera contrastaban con el techo bajo, muebles rústicos, chimenea con leña cuidadosamente apilada en su costado izquierdo.


Decidió ponerse cómoda la espera podía ser larga, encendió la chimenea y miró distraidamente por la ventana....



- - - o o o O o o o - - -



No podía creer lo que estaba viendo, una gran maleta marrón de piel provista de unas pequeñas ruedas avanzaba por la estrecha carretera invadiendo la calzada, había tomado velocidad por la pendiente, el caso es que la esquivó con dificultad con un volantazo y observó por el retrovisor como perdía velocidad y se paraba majestuosamente en la cuneta de la siguiente curva, una terrible curiosidad la invadió, abrió aquella maleta, una dirección y una llave coronaban una serie de efectos personales, unos 'jeans', una chaqueta de franela, varias camisas de, ropa interior.... el caso es que aquellas prendas y el aroma que se desprendía de ellas le resultaban terriblemente familiares, su mente sin ser autorizada empezó a imaginar la figura de su dueño.


- - - o o o O o o o - - -
Él no se porqué extraña razón decidió poner sus objetos íntimos en aquella vieja maleta provista de ruedecillas, era una maleta peculiar siempre pensó que dotada de vida propia, el caso es que fue doblando cuidadosamente sus recuerdos, las prendas mas apreciadas, el cinturón que siempre llevaba consigo, tampoco pudo comprender porqué se acercó a aquella vieja carretera y lanzó la maleta a rodar desde el punto más alto impulsándola con el pié .....


- - - o o o O o o o - - -


El chasquido de unas ruedas frenando sobre la gravilla la sacó de su ensimismamiento, alguien bajó del coche oyó el portazo, sus pasos y el chasquido de la cerradura al ir dando su consentimiento metálico para entrar, ahora ya no podía reaccionar, lentamente se plantó enfrente de ella, sonrió.


-¿Tú?




Ella sonrió nerviosamente, pensó en lo acertado de no ir con su uniforme, ocultó rápidamente el bloc de multas bajo la maleta abierta, se desabrochó la blusa lentamente mientras pensaba que por esta vez no denunciaría al imprudente dueño de la maleta .......

lunes, 12 de septiembre de 2011

El extraño pajaro carpintero

Si alguna vez os habéis despertado en una tienda de campaña muy de mañana por el canto de algún ave, seguro que era un mirlo. Su canto es un placer escucharlo.

No hay mejor música que la que desprende el bosque al atardecer, cuando el aire huele a aire, la resina a pino y a través de la tierra mojada se puede escuchar el silencio, esa ausencia se sonidos queda rota al escuchar ciertas aves nocturnas.
Poco a poco vas distinguiendo tantas especies como atención prestes, si tienes suerte mirlos, canarios aflautados, gorriones despistados, o el sonido majestuoso de los búhos....






Estaba absorto intentando identificar los sonidos que hasta me pareció oír una especie que no reconocía, entre tanta fiebre de sonidos distinguí el ritmo incansable de un pájaro carpintero pero mezclado con el aullido de un gato, me enfilé por un sendero que conducía a una especie de explanada entre la densa espesura de un bosquecillo y presté más atención.


El sendero estaba flanqueado de peñascos atormentados por el sol y el fuego del cielo ardía en la tierra, ahora se distinguía claramente un gemido ansioso y repetido, me acurruqué entre las ramas del último árbol antes de un pequeño claro en el que se veían unas grandes piedras negras, unas estaban enhiestas y otras tumbadas en el suelo, me quedé sin aliento.

Encima de una de esas piedras celtas, una mujer se entregaba a un extraño ritual, se frotaba completamente desnuda contra un menhir que tenía forma de falo, enlazada la piedra con los muslos hasta formar parte de la misma, aplastaba su sexo contra la superficie áspera del megalito, subía y dejaba bajar lentamente con el empuje de sus redondeadas piernas, sus muslos eran redondeados y parecían formar de esta escultura viva, me estremecí por el deseo y una corriente eléctrica recorrió mi espalda.

Su cuerpo desnudo se retorcía ante mi, una de sus manos atrapaba con fuerza la muñeca contraria y sus brazos morenos rodeaban la piedra como dos serpientes que se mordían la cola, se retorcía en cada embate, sus cabellos de oro brillaban por el sudor y golpeaban su espalda rítmicamente como azotada por un látigo de hilos de seda, el aire parecía estar paralizado ante aquel espectáculo de pasión desenfrenada.
Inesperadamente lanzó un grito, sacudida por un espasmo, se dejó resbalar poco a poco al suelo hasta donde estaban sus ropas.

Se repitió la escena en días sucesivos, en el ocaso del cuarto día justo en el momento en que se desnudaba, cuando iba a abrazar la piedra salí del bosque espectralmente intentando andar con parsimonia con una rama de olivo en una mano, ataviado con una sábana blanca cruzada sobre el pecho, hábilmente colocado a contraluz, dejando que la sombra alargada se escurriera entre las piedras damdo una imagen enigmática y a la vez majestuosa.

-Pero ¿quién eres tú?
-Démeter (Dios de la Tierra), le entregué la ramita para confirmarlo.
-¿Entonces mi sacrificio ha funcionado?
-Si, serás muy fecunda a partir de ahora, pero aún te falta el último sacrificio.

Se desnudó y allí mismo apretada su espalda contra la piedra en forma de falo, aún caliente por los rayos huidizos del sol, buscó bajo la sábana y tomó mi verga ceremoniosamente y se la introdujo lentamente por su ya húmeda cueva, cuando entró suavemente esta vez me abrazó a mi y su dulzura dejó paso a una furia incontrolada, quería quedar bien como representante de las humanas, sus largas crines doradas, empezaron a tener vida propia y acabó aplastada con mis embates como una mosca ante el cristal, contra aquella pared monolítica, exploté en su interior como nunca antes y nuestros gritos fueron contestados por pájaros, ranas, grillos y saltamontes en un festival sonoro nunca oído.

Después nos vestimos tranquílamente.
-Oye ¿y esta bici?
Curiosamente apareció mi ropa al lado, creo que había descuidado un pequeño detalle logístico.




Cuando vayaís òr el bosque prestar atención a los sonidos, las ninfas, si te pillan estás perdido.



PD Para leer este post os recomiendo quitar la musica (cruz roja navegador) e ir activando todos los sonidos, para recrearnos en esta noche mágica veraniega.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Amistad estival









En la playa, un día pegajoso y caluroso, un hombre protegido en la sombra que proporciona una sombrilla azul, contempla anónimamente pero con minuciosidad a la gente que transita, se baña o toma el sol perezosamente sobre la arena, va tomando notas en una libretita amarillenta. Tantas horas entregado a la misma actividad y con la vista puesta en la carne desnuda colocada encima de las toallas, asándose lentamente y retozando bajo el astro rey podría no significar ser algo bueno, quizás sea un 'paparazzi' sin escrúpulos o peor todavía un posible secuestrador.
El observador es observado a su vez por un policía, en un anillo recursivo de difícil solución, cuando pasan unas horas de mutuas vigilancias, el agente se acerca y le pide la documentación, para evitar que un voyeur o un sujeto de dudosas intenciones quiebre la plácida jornada.
Nada de eso, es un hombre que busca una amiga especial según manifiestala, como no se fía de la vacuidad de las redes sociales decide realizar un trabajo de campo y recurrir al viejo uso de la observación metódica y de su exhaustivo conocimiento como 'cazatalentos'.

El funcionario intrigado, le pregunta porque no se fija en los cuerpos de las mujeres mas exuberantes o en la mirada pérdida de la intelectual con las gafas semicaidas, reflexionando sobre la última frase leida en un libro semiabierto, ni tampoco en las variadas razas exóticas que llenan de color esta selva humana, él cree con vehemencia que en esta playa puede estar su futura amiga, va tachando en su libreta a las que muestran en su cuerpo el paso envilecido del tiempo y a las que no muestran ninguna arruga, a pesar de que crece la esperanza de vida, no le interesa ni la depresión, el pesimismo, el extreñimiento ni la ingenuidad y la candidez que obliga a gastar la vida explicando todo de nuevo.
Las candidatas se reducen vertiginosamente, también ha rechazado a las que ña piel de su espalda recuerdan el rojo cangrejo, su amiga cómplice no debe ser tan irresponsable y olvidarse del riesgo de su propia piel a cambio de un moreno de estampida, también descartadas las que demasiado previsoras aparecen con 2 toallas en la cabeza y una sábana rodeando su blanco cuerpo.
También quedan descartadas las que guardan las dos horas reglamentarias de digestión y las que se lanzan corriendo al mar después de una inmensa paella regada con litros de sangría.
Quedan cada vez menos candidatas, anota en la libreta las descripciones de las que después de comer (debidamente hidratadas y protegidas del sol), se zambuyen entre las olas con el riesgo medido con un protocolo sencillo de aclimatación permaneciendo en la orilla durante algunos minutos.
Mi amiga tomará iniciativas asumirá riesgos pero no me arrastrará al caos, estará al día y no se moverá por modas pasajeras.

En la lista se subralla a las que disfrutan de sus propias actividades, nadan, saltan las olas, recogen la pelota que se les escapa con una sonrisa fácil en la boca.
Se tachan a las que abordaron las hamacas gratuitas pasando por encima de ancianos y niños, acaparando incluso mas de las que pueden ocupar, son egoistas potenciales capaces de cualquier cosa por efímeras necesidades.
El agente sorprendido de tantos descartes le dice al observador que posiblemente si hila tan fino no encontrará a ninguna futura amiga capaz de satisfacer sus expectativas.
El hombre contesta que tiene en cuenta eso no le importa irse con las manos vacias pero gracias a sus observaciones tiene a las más preparadas para su nueva amistad pero que el problema mas difícil es convencerlas de que deben dedicarse a ser sus amigas. Por lo tanto no deja de ser un simple juego para distraerse en las largas horas estivales.


En una calurosa playa ahora hay dos hombres acurrucados bajo la sombra de un parasol azul uno toma notas en un bloc de multas.

domingo, 17 de julio de 2011

Hombre Corre Desnudo por el Hospital































Un hombre de mediana edad de complexión fuerte
corre desnudo y lleno de vendajes por los pasillos del hospital, parece desorientado, una gasa oculta parcialmente su cara, intenta encontrar la salida desesperadamente, el rostro muestra muecas de terror y sus gestos son descoordinados.

Detenido entre tres enfermeros no puede dar explicaciones coherentes, habla de sueños y realidades, se muestra terriblemente confuso, cada mañana se encuentra mas débil, cree que alguien le está quitando la vida y alguien la reparte entre quien mas la necesita.



En el informe policial, denuncia que en repetidas ocasiones se despierta con una eyaculación brutal en mitad de la noche, como si una fuerza le absorviese las entrañas, al abrir los ojos siempre encuentra a una enfermera cerca de él que se relame y atusa la bata, él busca disimuladamente su propio semen entre las sábanas pero están totalmente secas, la empleada que nunca es la misma sonríe y se va...
El enfermo con el que comparte la habitación muestra una cara de profunda decepción.




--- o o o O o o o ---

Se había corrido la voz entre el personal sanitario femenino que aquel hombre accidentado por un atropello de coche, tenía el glande con un sabor, aroma y textura extraordinarios, una mezcla de flores y miel.


Todo empezó por una casualidad, la enfermera que le ayudó a cambiarse de ropa por primera vez pues estaba débil y dolorido, comprobó que estaba muy bien dotado al pasarle una toallita por el miembro para limpiarlo bien, al frotarlo quedó un tanto maravillada con una simpática erección, acompañada de un perfume que invadió toda la habitación, por la noche después de administrarle los sedantes correspondientes y esperando que nuestro hombre se durmiera, decidió investigar mas a fondo y levantó cuidadosamente la sábana y procedió a frotarle la verga de nuevo, observando sus mágicas proporciones y un tacto increiblemente suave, como no se despertaba y aprovechando la oscuridad se la metió furtivamente en la boca, entonces comprobó que tenía un sabor delicioso y no pudo resistir la tentación de acariciarla con la lengua sin encontrar el momento para parar, un chorro de leche la devolvió a la realidad y quedó definitivamente absorta con aquel nuevo sabor, quedó maravillada se lo contó a su mejor amiga que naturalmente no se lo creía y quiso comprobarlo por si misma y al final le dio la razón, aquella habitación siempre olía poderosamente a flores, de modo que las auxiliares al pasar por la puerta preguntaban que pasaba, el rumor se extendió como la pólvora y las que aún no lo habían probado amenazaron con contarlo todo, de modo que se hicieron unos estadillos, para que todas las que quisieran pudieran comprobarlo por si mismas.


























--- o o o O o o o ---

El no entendía porque a su compañero de habitación tenía siempre canalizada la atención de las enfermeras, cada vez que se dormía una enfermera entraba apagaba la luz y le practicaba una felación. El se hacía el dormido pero no había manera ¿acaso no se la podían hacer a él?. ¿Acaso aquí no cotizamos todos igual?


Se apartaba las sábanas dejando el miembro al descubierto, pero las enfermeras simplemente le tapaban de nuevo chasqueando la lengua y en cambio destapaban al de la cama contigua, se dedicaban por entero y con dedicación al cipote de su compañero de habitación, quizás debiera pagar algún tipo de complemento. El caso es que cada vez aparecía una enfermera nueva pero siempre hacía lo mismo que la anterior como si ya supiera de antemano lo que había que hacer.



Dejó de tomar sus medicamentos, se perfumaba constantemente, se hacía el dormido, empeoró su salud pero no se pensaba ir de aquella habitación hasta que las auxilares se fijaran en él.

domingo, 3 de julio de 2011

Amor Oculto

- Pero ¿Se puede saber que haces?
- Quiero invitarte a algo.
- ¿Invitarme? ¿Atropellarme en el baño y encerrarme aquí es una forma de invitarme? ¡Apártate por favor y déjame salir!.
- Soy un cliente asiduo a este local, no seas estúpida conmigo, solo quiero que te sientas bien.
- ¿Pero tu eres gilipollas? ¡Haz el favor de apartarte de la puerta!

Ella era la encargada de las barras de la terraza de una discoteca, su trabajo consistía en llevar el cambio, controlar el dinero de las cajas y formar los espectáculos de las 'gogos'. Normalmente la controlaba Alvaro, "mi guarda espaldas preferido" así le gustaba llamarle, un cuerpo fibroso de dos metros, cabeza afeitada, unas facciones muy duras y una siempre una sonrisa cómplice hacia ella, su sola presencia le daba seguridad en las largas noches.

Una de esas veladas, mientras él atendía una llamada por el auricular aprovechó la ocasión para ir al baño. Cuando se estaba lavando las manos un tío al que conocía de vista, cliente asiduo que solía dejar muchas consumiciones, tan enormemente grande como pesado después de negarle una y otra vez, noche trás noche, que no iba a ser suya nunca, con infinita paciencia y educación....
Se coló dentro del baño de las mujeres. Cuando se quiso dar cuenta se sintió levantada como una pluma por detrás, de malas maneras la había metido en uno de los habitáculos del baño.

- ¡Escucha ! Estate calladita si no quieres que me enfade contigo.
Bramó. Ella estaba furiosa, le miró a los ojos con cara de desprecio.
- Me importa un bledo que te enfades conmigo, déjame salir ahora mismo, tú y yo no tenemos nada que hablar y menos de esta forma.
-¡Que te calles de una puta vez!
De un salto se interpuso entre la puerta evitando que pudiera salir. El miedo empezó a invadirla, ahora furia y rabia se fundían en su interior. Debido a su larga experiencia en las relaciones con clientes desfasados, analizó rápidamente sus opciones, o forcejear como una loca e intentar salir (que sería imposible puesto que su complexión triplicaba la suya)... o mejor no enfurecerlo más y esperar una oportunidad. Mientras él sacó de su bolsillo trasero una cartera, de ella una bolsita blanca, cogió una tarjeta de plástico, colocó la cartera encima de la tapa del inodoro, abrió la pequeña bolsita y tomó una pequeña cantidad de unas piedrecitas blancas, con su tarjeta las fue deshaciendo hasta convertirlas en polvo, sonriendo maliciosamente levantó su mirada hacia ella.

Estaba terriblemente asustada mirando fijamente lo que hacía mientras la tenía empotrada contra la pared obstaculizando la puerta para que no pudiera irse.
Dibujó dos pequeñas rayas blancas en la cartera con el polvo obtenido. Se incorporó y pasó la tarjeta por la boca de ella, apartó la cara a destiempo pero un polvo blanco ya había impregnado sus labios, al humedecer sus labios con la lengua una amargura recorrió su garganta e hizo que su lengua perdiera su sensibilidad.

- Me gusta mucho tu lengua pequeña....
Le susurró al oído dejando el rastro de una peste a alcohol que tumbaba. Sacó de su pantalón un billete de 50 €... lo enrolló cuidadosamente.

-¡Toma, esnífa ! es muy buena.
- Ya sabes que no me drogo, no quiero.
- Alguna vez tendrás que probarlo... te gustará, no seas niña y esnífala.




Con el billete ya en su mano le miró e imploró con lágrimas en los ojos.
- ¡Por favor, no quiero meterme esa mierda!
- ¡Mira, ya me has cansado! ¡Estoy harto de ser bueno contigo y no recibir nada más que rechazos he insultos por tu parte! ¿Acaso crees que alguien te va a tratar mejor que yo? Además cuando a mi se me antoja una mujer... la consigo y punto. Así que ¡ponte el billete de una puta vez en tu nariz y esnífa!

Su voz empezó a quebrarse... sus ojos le miraron con cara de miedo y odio y las lágrimas empezaron a caer sobre sus mejillas. El se ablandó aparentemente, secó las lágrimas con sus grandes dedos y la abrazó mientras susurraba.

- No llores mi pequeña, jamás te haré daño... mientras seas buena conmigo.

En ese momento ella recordó que de su minifalda colgaba el interfono que le mantenía en contacto toda la noche con Alvaro. Tenía tres botones. Uno para llamarle, otro para que ella le hablase a él y otro... en caso de emergencia... que localizaba la señal desde donde se emitía. Levantó la mirada y miró fijamente a su "secuestrador" e intentó poner en su boca las palabras mas dulces que su estado le permitía.

- Lo siento, soy una desagradecida. Le lanzó una sonrisa y empezó a besarle... lamío sus labios con su lengua todo lo húmeda y suave que pudo.. le acarició la cara con gesto de ternura.

- Soy tonta, nadie mejor que tu va a cuidar de mi, (Solo con el hedor que salía de aquella garganta oscura una sensación de asco recorrió todo su cuerpo), pasada la sorpresa inicial, la abrazó tan fuerte que estuvo a punto de ahogarla y sin que él se diera cuenta... acercó su mano lentamente al interfono y apretó el localizador.

Cogío el billete y se puso de rodillas delante de la tapa del retrete, giró la cabeza hacia arriba y le sonrió timidamente a lo que él contestó con una sonrisa impregnada en cocaína y alcohol. Esnifó la raya de cocaína y la sintió entrar hasta el estómago como un cuchillo afilado, originando en ella una pequeña arcada, al incorporarse su sensación de angustia llegó al límite, cuando vió que se había bajado el pantalón y tenía su enorme polla fuera.


Empezó a temblar en su interior, intentando que no se le notara, un mareo se añadió a las arcadas y le pareció entrar en un vacio que se adueñaba de su mente, con un hilo de voz le replicó.

- Tranquilo, metete la tuya , tenemos toda la noche.
Se llevó la mano a su imponente falo y me hizo saber lo orgulloso que se sentía de su cambio de actitud y el 'regalo' que le esperaba por haber complacido su deseo. Se arrodilló ante la taza, haciendo que yo quedara incrustada entre la cisterna y la pared. Una voz al otro lado de la pared se oyó:
- ¿Olivia?
- ¡Estoy aquiiiiiiiiiiiiiii!!!


Gritó mientras los nervios se apoderaban de ella y sus ojos estallaron en lágrimas

- ¡Cállate puta del demonio!.
Se incorporó y rápidamente tapó mi boca.
- ¡Está ocupado joder no molestes!

Gritó con fuerza. En ese momento ella reaccionó y con toda su rabia contenida le metió un rodillazo en toda la polla que le colgaba haciendo que su mano se la llevara a su entrepierna y dejando su boca libre.
- ¡Alvaroooooo ! ¡Estoy aquííí!
- ¡Aparta, furcia!

Rápidamente la incrustó contra la pared mientras él se incorporaba y le cruzó una bofetada que hizo salir de ella un grito inmenso mientras le ardía la mejilla.
-¡ Hijo de putaaaaaaaaaaaa !
Sintió de nuevo un fuerte golpe que la hizo caer al suelo ya que sus piernas temblaban y no aguantaron el peso. Un fuerte golpe se oyó en la puerta, otro y otro más, él la cogió del cuello y la levantó en vilo dejando su cuerpo suspendido en el aire. Sonó un terrible estruendo que hizo que la puerta cayera encima de él... soltando el cuerpo de ella y que fue a parar de nuevo el suelo.

Una luz la iluminó cuando vió a Alvaro allí, se sintió terriblemente segura, mientras se abalanzába sobre su verdugo, le propinó una patada en el estómago que lo dejó tumbado. En posición fetal sin poderse mover. Alvaro por fin la cogió en volandas entre sus potentes brazos y la levantó como si no hubiese gravedad sacándola del habitáculo. Viendo sus ojos impregnados en lágrimas y su cara roja por las bofetadas que aquel cabrón le había dado, la miró a los ojos y ella vió como una lágrima salio de los suyos.
- Mi pequeña. Ya ha pasado todo. Ya está todo bien. No quiero verte llorar mas.
La abrazó fuerte y la cogió en sus brazos ya que sus piernas no reaccionaban. La miró a la cara y secó sus lágrimas mientras le daba un besito en la nariz, otro... otro. De repente pasó su lengua por su nariz. Ella le miró extrañada, él nunca había hecho eso, la soltó y la metió en el retrete de al lado, antes de cerrar la puerta.


- Quédate aquí, no te muevas.
Cogió el intérfono y avisó a sus dos compañeros.
- ¡Venir al baño de la terraza!
Jamás nadie le había oído dar una orden así, aun siendo el jefe de seguridad, siempre hablaba con dulzura a sus compañeros. Sus pasos se acercaron al retrete de al lado. Se podían sentir sus zancadas fuertes pisando el suelo. Ella sintió de repente caer en otro mareo era como si de repente toda la rabia le hubiera salido a flote, una voz atronadora sonó en los lavabos.
-¡¿La has drogado?!
Se oyó un golpe seco.
-!Dime hijo de puta! ¿La has drogado? Se oyó como Alvaro golpeaba algo, a cada golpe un gruñido, se le oyó llorar por primera vez, se oyó como su voz normalmente imperturbable temblaba de rabia.
-Ahora vas a saber lo que es estar drogado.