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viernes, 7 de octubre de 2011

Piel Suave




Desabrochó un botón mas de su blusa, una piel blanca destacaba contra los encajes violáceos de un sujetador apenas sugerido, cerró la mano sobre uno de aquellos gruesos dedos y separó con dulzura la mano que reposaba en el cambio de marchas acompañándola al inicio de sus senos, la palma de la mano se ahuecó como con miedo de tocar aquella increíble piel suave, luego los dedos se estiraron al rozar aquella textura, dejando que el nacimiento de las turgencias jamás tocadas por nadie apenas la rozara, aquellos dedos estaban hechos para tocar aquellos hermosos pechos, todas las terminaciones nerviosas se activaron en conjunción y un repentino baño de sudor lleno de diminutas perlas iriscentes aquella superficie tan extraordinariamente suave, culminada con un pezón esponjoso apenas oculto entre las intrincadas formas florales de los encajes de seda.

De repente el tiempo se aceleró, los peajes de las autopistas pasaron rápidos y el sol pareció caerse del cielo a plomo.

El porqué estaban lejos de su entorno, en una desconocida autopista embarcados en un desvencijado coche de mas de 15 años cuyo color original estaba escondido por una especie de barro blanco, él vestido de torero con el traje de luces y ella con un vestido oscuro, elegante a la par que sensual, forma parte de las vicisitudes de un encuentro muy difícil de explicar y que dejo a vuestra delicada imaginación ya que supongo que no querréis entrar en los escabrosos detalles.

sábado, 4 de octubre de 2008

Crónica de una lamida (cont)

Conviene leer la primera parte para que este relato tenga sentido

Poco a poco los rayos grisáceos de Luna se fueron adueñando de la noche, me fascinaba aquella visión, la obscuridad dominante y los reflejos sobre las olas como cuchillos de hoja brillante.

Me senté con las piernas juntas, sobre una roca bastante plana, respetando ese silencio, roto por las olas perezosas, ella se sentó encima de mis muslos, apreté mis piernas entre si, no hablabamos, solo me acariciaba con las puntas de los dedos el vello de los antebrazos, yo pasaba mi mano por su cuello lentamente, mientras mirábamos el reflejo de la luna y oiamos el susurrar de los guijarros arrastrados por las olas, el tiempo se detuvo .......
Me acuerdo que rocé sus labios con los dedos y ella los metió en la boca, glotonamente, casi como si se los fuera a comer, pasaba la lengua llena de saliva lascivamente, una y otra vez, automaticamente me recordó la deliciosa mamada de unos minutos antes, mi reacción fué casi instantanea, ella notó como bajo su culo un bulto intentaba abrirse paso.....y eso hizo que imitara con la boca sus movimientos con mi pene con mas lujuria.

Tomé sus dedos entre los mios y acompañandolos los meti en mi boca, hasta el fondo, eran muy dulces sus dedos se movían, acariciaban mi lengua mis labios.....yo intentaba imaginar en sus dedos, su clitoris lamiéndolos de arriba a abajo y pasando la lengua como un piencel por su comisura.
Desde atrás, abrí su pareo que mostró sus torneados muslos bronceados y aparté ligeramente su tanga, entre las piernas estaba mojada, empapada, esó me excitó y bañé de nuevo sus dedos en mi lengua.... tocaba sus tetas desde atrás, sus pezones estaban durísimos, bajé uno de sus tirantes y mordí su hombro.....




A esa hora algunos pescadores se habían adueñado del paisaje, como teniamos el coche aparcado en un lugar desde el que se veía el mar, nos metimos dentro, en poco rato con la humedad de la playa y nuestra respiracíón, quedamos aislados del exterior, en una nube de vaho, que hacía caprichosas formas.
Ella era implacable en algunas ocasiones, como cuando me hizo la mamada, sin dejarme intervenir, le gustaba estar consciente en mi orgasmo, para disfrutarlo y mirarme, eso me gustaba, pasamos al asiento trasero y antes de desnudarnos, me acuerdo de la luz intensa de la Luna entrando entre el vaho y dispersándose llenando aquello de una luz extraña, mágica diría yo .

La incliné contra ese cristal y recuerdo el contraluz de su espalda, contra aquellos haces de luz extraños y distorsionados, pegada su cara de lado al cristal frio, aún con ropa, le ponia el pene hinchado entre sus nalgas y empujaba con fuerza, cada vez se pegaba más al cristal del coche, como una mosca aplastada, entonces desde atrás le quité el tanga y metí la cabeza entre sus dos muslos, con mi cabeza apoyada en el asiento mirando hacía arriba, algo delicioso, primero ver todos sus pliegues bañados de luz azul, en aquél primer plano maravilloso, ver como alguna gotita de su flujo se escababa, mientras le pasaba la lengua entre aquellos labios que tanto me gustaban, ella miraba la Luna fascinada, pegada al cristal para aplacar su calor, y yo bañaba en saliva y apretaba contra el paladar aquellos carnosos labios, me comía aquel coño delicioso

Empecé a sentir sus palpitaciones, seguidas de alguna que otra gota de flujo, mezclado con mi saliva, me encanta su sabor y me excitaba muchísimo, antes de tragarlo lo dejaba en el paladar para intentar que su sabor me acompañase más tiempo, veía en aquella posicion como mi polla estaba como un mástil, entre tanto contorsionismo y tantas piernas y brazos doblados acoplados entre si y aquellas paredes metálicas llenas de ventanas y nubes.

Sentía su calor, sus brazos, sus manos pellizcándome, yo tocaba sus tetas que me apuntaban, las acariciaba, ella a veces las aplastaba contra la ventanilla, bajaba las manos para tocar al mismo tiempo mi polla.. pero yo le apartaba la mano ......

Quería su orgasmo, no el mio y ella lo retenía, me desafiaba. Aunque yo casi estaba a punto de explotar, de repente un grito ahogado, seguido de una respiración aceleradisima, se fué haciendo fuerte, deseaba poseerla con todas mis fuerzas, pero saqué la lengua al máximo y entró profundamente en su sexo, notando todas las variedades de su sabor, en su interior rojo intenso, su sabor era mucho más concentrado, menos líquido, mas sabor a piel, de una textura deliciosa, intenté memorizar mis papilas gustativas.

Gritó y casi me hace saltar las lágrimas del pellizco que me dió, con ambas manos bajo las costillas..... Casi se me lleva la piel entre sus uñas, me limite sólo a acariciarla ….. me temblaban las piernas y ella seguía gritando.

En ese momento, aparté mi cara de entre sus piernas, me coloqué detrás de ella y la fuí penetrando poco a poco, noté como crecía en su interior, intenté recorrer con ella todos los caminos y sabores que mi lengua conocía, no soy consiente de la explosión que tuvo lugar,
solo de su cara relajada y sonriente antes de caer extenuados, dormimos abrazados toda la noche y nos despertaron los rayos del sol.