
Desabrochó un botón mas de su blusa, una piel blanca destacaba contra los encajes violáceos de un sujetador apenas sugerido, cerró la mano sobre uno de aquellos gruesos dedos y separó con dulzura la mano que reposaba en el cambio de marchas acompañándola al inicio de sus senos, la palma de la mano se ahuecó como con miedo de tocar aquella increíble piel suave, luego los dedos se estiraron al rozar aquella textura, dejando que el nacimiento de las turgencias jamás tocadas por nadie apenas la rozara, aquellos dedos estaban hechos para tocar aquellos hermosos pechos, todas las terminaciones nerviosas se activaron en conjunción y un repentino baño de sudor lleno de diminutas perlas iriscentes aquella superficie tan extraordinariamente suave, culminada con un pezón esponjoso apenas oculto entre las intrincadas formas florales de los encajes de seda.
De repente el tiempo se aceleró, los peajes de las autopistas pasaron rápidos y el sol pareció caerse del cielo a plomo.
El porqué estaban lejos de su entorno, en una desconocida autopista embarcados en un desvencijado coche de mas de 15 años cuyo color original estaba escondido por una especie de barro blanco, él vestido de torero con el traje de luces y ella con un vestido oscuro, elegante a la par que sensual, forma parte de las vicisitudes de un encuentro muy difícil de explicar y que dejo a vuestra delicada imaginación ya que supongo que no querréis entrar en los escabrosos detalles.
De repente el tiempo se aceleró, los peajes de las autopistas pasaron rápidos y el sol pareció caerse del cielo a plomo.
El porqué estaban lejos de su entorno, en una desconocida autopista embarcados en un desvencijado coche de mas de 15 años cuyo color original estaba escondido por una especie de barro blanco, él vestido de torero con el traje de luces y ella con un vestido oscuro, elegante a la par que sensual, forma parte de las vicisitudes de un encuentro muy difícil de explicar y que dejo a vuestra delicada imaginación ya que supongo que no querréis entrar en los escabrosos detalles.

