domingo, 11 de mayo de 2014

No es lo que necesito

"Esto no es lo que necesito"



Me quedé helado, no comprendía nada, la frase había sido dicha así sin mas después de cuatro días festivos en los que nos faltaron comunicaciones. Si hubiera habido las mismas, parece ser que la frase no se hubiera producido pero se hubiera pensado, no creo que un mensaje o dos cambie los hechos, el caso es que la frase poco a poco la fui modificando en mi cabeza.... 
No hubo aclaraciones posteriores, después de la terrible frase dijo:
"tengo hambre y voy por un yogur".... No volvió, por lo tanto se quedó ahí escrito una hora mientras yo esperaba como un tonto su vuelta, no pude analizar el significado real de la frase. Estaba claro que era yo el sujeto que daba sentido a la frase

'No eres lo que necesito' .....La fui transformando para intentar entenderla mejor 
Tú no eres lo que yo necesito ..... me retumbaba entre las paredes del cerebro una y otra vez.
'No te necesito', 'Eres prescindible', 'No me importas'.
'Tú no eres lo que yo necesito ahora' .... añadía adverbios, pronombres para que no se transformara en un aún mas terrible:

No eres interesante ....
No eres interesante para mi ....
Tú no eres interesante para mi ....
Tú no eres interesante, no te necesito ....
Ahora, tu no me interesas .....

Y de esta forma abrir la puerta a poder ser interesante para otros, o incluso llegar a ser interesante en otro momento, lo cuál abre también otra vía interpretativa.

Ahora hay alguien que me interesa mas que tú.

El asunto mejoraba, puesto que entonces a lo mejor si podía ser interesante en una escala de valores. Quizás yo le interesara a alguien y quizás descubriera a ese alguien, desde luego al menos ya podía descartar a una persona lo cual es de agradecer.

Este entretenimiento mental con idas y venidas mitigó una gran decepción.

lunes, 28 de abril de 2014

Taxista Musical

-Ni hablar yo de aquí no me bajo.
-¿Cómo dice? 
-Qué de aquí no me bajo ni loca.
-Debe usted apearse por favor.

Estaba estupefacto, era la primera vez en su dilatada carrera profesional que un cliente se negaba en redondo a bajarse del taxi....

-Mire usted, la carrera es de 17 €, yo no puedo hacer nada y necesito que usted se baje para seguir trabajando.
-La culpa es suya, por poner esta música, estoy agobiadísima, deprimida, tengo un montón de laborales y vd., si vd. ...me encuentro en un lugar que me transporta con su música sinfónica, y además exclusiva, el único concierto de 'Rick Wakeman Journey to the Centre of the Earth', no puedo salir de aquí estoy paralizada, su vehículo me ha devuelto la magia que me falta, ¿Pretende vd. que yo me vaya ahora? ¡Ni hablar!

-¿Entonces le gusta la música de ambiente que llevo en el taxi?
-¿Gustarme?. Me vuelve loca, lléveme a donde sea pero quiero oír el concierto entero.

Tragó saliva, a él le gustaba poner la música que le hacía evadirse entre las montañas o penetrar hasta el fondo de las mismas, era como viajar a través del alma, y por fin alguien entendía lo que él sentía, una extraña.

-Verá vd., la música para mi es una escapatoria, por eso no doy conversación a los clientes, pongo la música y observo disimuladamente sus caras, sus gestos.
-Tu taxi es un micromundo y me gustaría que me invitase a entrar en él, me ha puesto la miel en los labios.....lléveme a mi una hora más, por favor.

De modo que ella conoció con otro punto de vista los rincones mas maravillosos de la ciudad por alguien que la recorría a diario y se dejó llevar por las sonidos de orquestas y composiciones que jamás había oído mientras escuchaba atenta las peripecias para obtener determinados CD's únicos y piezas valiosas de coleccionista.
Vieron el atardecer desde un pequeño restaurante en el puerto con vistas a los barcos pesqueros y las redes desordenadas sobre el muelle.

Al salir la llevó a casa el no quiso cobrarle pero ella insistió en hacerlo, pero le pidió la dirección puesto que no llevaba tal cantidad encima.

Al día siguiente ella fue a buscarle a su casa pero él, tozudo no quiso cobrar por lo que ella no tuvo mas remedio que pagarle con creces todas las sensaciones con otra música especial que solo ella disponía....



domingo, 27 de abril de 2014

La vida es ficción

Te he sentido todo el tiempo muy cerca, aunque el tiempo no nos haya sentido a nosotros. Te he sentido todo el tiempo y sé que el tiempo se escapa, necesito flotar en esa habitación, la tuya, feliz y completamente desinhibido para ver como duermes tranquila.

Ayer tomé una botella entera de whisky, acompañada solo con hielo para que no me abrasara la garganta ..... Sí lo oyes bien, ayer me emborraché.

Todo daba vueltas en mi alrededor inmediato. Me hacía tanta gracia que las paredes de mi habitación diesen vueltas, que decidí poner la música a todo volumen e intentar alcanzar las paredes con mis dedos.

Iba tan rápido que sin darme cuenta despegué.....

Durante el vuelo pensaba en cual sería mi destino.
Pero enseguida lo supe. Estaba en tu habitación, frente a tu cama, tu dormías tranquila. Incluso dormida eres insoportablemente preciosa.

En ese momento un rayo azulado de luna furtivo, me dejó adivinar solo las curvas de tu cuerpo bajo las sábanas en aquella oscuridad, acompasada a tu respiración tranquila, bendije al rayo para que me dejara ver tus labios inertes, reposando tranquilamente.

Pero al acercarme a besarte tropecé con la cama de mi habitación y caí. Con el mareo tuve que levantarme del suelo.

La lluvia al chocar con la ventana, repetía tu nombre, tan estrepitosamente, que se colaba en mi mente y junto con el alcohol golpeaba mi ya tocada cabeza. Me di cuenta de que algo sonaba mas alto que la música e incluso mas que la lluvia en la ventana. 
Era tu respiración amplificada retumbando en mi cerebro.

Estás cerca, muy cerca. 
La tentación de volverme es casi irresistible, pero me recreo en el límite de la voluntad, alargando el tiempo de ficción al máximo para evitar que la realidad me deprima aún mas. 

Mi sonrisa se ensancha al comprobar que se va a producir una desobediencia por parte de mi cuerpo, se gira hacia ti, no puedo, ni quiero, detenerlo. 
Ahora te siento aún mas cerca, enfrente de mí. 
Tal vez nos separen unos centímetros, o quizá milímetros, no tengo forma de saberlo.

Adelanto mis manos para acariciarte, me detengo a escasos milímetros de tu piel. No puedo verte, pero casi puedo sentirte. 
Paladeo la anticipación que embarga a mi corazón, me niego a acariciar tu suave piel, tan dulce y delicada 

Tus manos tampoco están quietas, no pueden estarlo, y recorren suavemente mi rostro sin tocarlo, hasta entrelazarse en mi nuca. Me atraes hacia ti, y mientras lo haces mi corazón bombea aún a mas velocidad, me sumerjo en tu aroma, en tu tacto.

Nuestros labios por fin se tocan sin rozarse, la sensación mas dulce del mundo. La suavidad de tus labios buscando los míos me provoca una serie de descargas eléctricas imperceptibles que recorren mi columna. 

Mi mente se ve asaltada por un millar de sensaciones placenteras y el mundo desaparece, solo estamos tu y yo. 
Presiento que tu también has cerrado los ojos, pues he podido notar el aire de tus pestañas, cerrando los párpados, disfrutando tanto como yo de las sensaciones que recorren tu cuerpo. El beso se va impregnando de pasión, tu corazón late a la par que el mío, tu respiración se hace mas fuerte y profunda.

Los dos nos separamos a la vez, sintiéndonos felices, amados. Tu abres tus ojos y los clavas de nuevo en mis cerrados párpados. Sonríes y mi corazón casi estalla de felicidad. 


Abro los ojos para verte... y me encuentro de nuevo en mi habitación. Solo, pero feliz porque sé que no lo estaré siempre. Sé que cuando te vea, todo se hará realidad, que tu me amas tanto como yo te amo a ti. 
Ayer me emborraché, pero fue de alcohol y no de tus besos.

Sonriendo, me aparto de la ventana, a escribir esto para ti.

lunes, 21 de abril de 2014

La puta de Mensa

Cuando se es investigador privado, uno ha de aprender a confiar en sus corazonadas. Por eso en el momento en que un tipo tembloroso como un flan llamado Word Babcock entró en mi oficina y puso las cartas sobre la mesa, debí haber hecho caso del escalofrío glacial que sacudió mi espinazo.
—¿Kaiser? —preguntó—. ¿Kaiser Lupowitz?
—Eso es lo que pone en mi licencia —admití.
—Tiene que ayudarme. Me están haciendo un chantaje. ¡Por favor!
Se agitaba como el animador de una orquesta de rumba. Le empujé un vaso por encima de la mesa y la botella de whisky que guardo a mano con propósitos no medicinales.
—¿Qué le parece si se tranquiliza y me lo cuenta todo?
—¿No... no se lo dirá luego a mi mujer?
—-Hablemos claro, Word. No puedo hacerle promesas.
Intentó servirse un trago, pero el tintineo podía oírse al otro lado de la calle, y la mayor parte del licor fue a parar a sus zapatos.
—Soy un honrado trabajador —explicó—. Mantenimiento de máquinas. Construyo y reparo vibradores. Ya sabe... esos aparatitos tan divertidos que dan un calambre al estrechar la mano.
—¿Y bien?
—A muchos ejecutivos les gusta. Sobre todo a lo largo de Wall Street.
—Vaya al grano.
—Ahí voy precisamente. pero ya sabe que el camino... es difícil. Oh, no es lo que está pensando. Mire, Kaiser, soy fundamentalmente un intelectual. Uno se puede buscar todas las furcias que quiera, claro. Pero mujeres inteligentes de verdad... no resultan fáciles de encontrar a corto plazo.
—Continúe.
—Bueno, oí hablar de una chica. Dieciocho años. Estudiante en Vassar. Por una cantidad, te viene y discute el tema que sea... Proust, Yeats, antropología. Un intercambio de ideas. ¿Comprende dónde voy a parar?
—No exactamente.
—Mi mujer es algo grande, de veras, de veras, no me entienda mal. Pero no es capaz de discutir sobre Pound conmigo. O sobre Elliot. Yo no lo sabía cuando me casé con ella. Mire, necesito a una mujer cuya mente me estimule, Kaiser. Y no me importa pagar por eso. no busco ningún enredo... quiero una experiencia intelectual rápida, y luego quiero que la chica se largue. Dios mío, Kaiser, soy un hombre casado y feliz.
—¿Cuánto tiempo dura esto?
—Seis meses. Cuando me vienen ganas, llamo a Flossie. Es una madame, y tiene un título de doctor en literatura comparada. Ella me envía a una intelectual, ¿comprende?
Así que era uno de esos tipos cuya flaqueza son las mujeres con cerebro. Sentí lástima del pobre imbécil. Imaginé que habría muchos individuos en su situación, hambrientos de unas migajas de comunicación intelectual con el sexo opuesto y por la que pagarían un precio exorbitante.
—Ahora amenaza con contárselo a mi esposa —gimió.
—¿Quién?
—Flossie. Escondieron un magnetofón en la habitación del motel. Me grabaron en cinta mientras discutía La tierra baldía y Estilos de voluntad radical, y, bueno, estaba llegando a algunas conclusiones. Quieren diez grandes o se lo contarán a Carla. ¡Kaiser, tiene que ayudarme! Carla se moriría si llegara a enterarse de que no me enciende el quinqué.
El viejo tinglado de la prostitución. Había oído rumores de que los chicos de la jefatura se traían algo entre manos en relación con un grupo de mujeres instruídas, pero de momento estaban sin ninguna pista.
—Llame a Flossie, quiero hablar con ella.
—¿Cómo?
—Me haré cargo de su caso, Word. Pero cobro cincuenta dólares al día, más los gastos. Tendrá que reparar un montón de vibradores.
—Nunca será más de diez de los grandes, estoy seguro —comentó con una sonrisa mientras cogía el teléfono para marcar un número.
Le guiñé un ojo cuando me tendió el auricular. Estaba empezando a caerme bien: Unos segundos más tarde, respondió una voz sedosa, y le expliqué mis deseos.
—Tengo entendido que usted puede ayudarme a conseguir una hora de charla agradable.
—Claro que sí, guapo. ¿Quiere algo en concreto?
—Me gustaría discutir sobre Melville.
—¿Moby Dick o sus novelas cortas?
—¿Qué diferencia hay?
—El precio. Eso es todo. El simbolismo se cobra aparte.
—¿Por cuánto me saldría?
—Cincuenta, tal vez unos cien por Moby Dick. ¿Le gustaría una discusión comparada... Melville y Hawthorne? Se lo podría dejar por cien.
—Me parece bien —contesté y le di el número de una habitación en el Plaza.
—¿Prefiere una morena o una rubia?
—Sorpréndame —le dije, y colgué.
Me afeité y engullí unas tazas de café negro, mientras repasaba los esquemas de literatura del Monarch College. Apenas había pasado una hora cuando sonaron los golpes en la puerta. la abrí, y en el umbral se erguía una joven pelirroja metida en sus anchos pantalones como dos cucharadas grandes de helado de vainilla.
—Hola, soy Sherry.
Sabían realmente cómo satisfacer las fantasías de uno. Pelo largo, suelto, bolsas de cuero, pendientes de plata, sin maquillaje.
—Me sorprende que hayas podido llegar hasta aquí vestida de ese modo —observé—. El detective sabe distinguir a las intelectuales.
—Con un billete de cinco no distingue nada.
—¿Empezamos? —propuse, empujándola hacia el sofá.
Encendió un cigarrillo y fue derecho al grano.
—Creo que podríamos comenzar considerando Billy Budd como una justificación que Melville sugiere de los caminos de Dios hacia el hombre, n'est-ce pas?
—Interesante, aunque no desde un punto de vista miltoniano.
Era una finta. Me interesaba ver si valía para el oficio.
—No. A El paraíso perdido le falta la subestructura del pesimismo.
Valía.
—Cierto, cierto. Dios mío, tienes razón —murmuré.
—Creo que Melville reafirmó las virtudes de la inocencia en un sentido genuino, pero aun así sofisticado, ¿no estás de acuerdo?
La dejé continuar. Apenas tenía diecinueve años, pero mostraba ya la ductilidad encallecida de la pseudointelectual. Desgranaba sus ideas con labia, pero en el fondo era todo mecánico. Cada vez que yo le brindaba una intuición, ella fingía placer:
—Oh, sí, Kaiser. Sí, chico, es muy profundo. Una comprensión platónica del cristianismo... ¿por qué no me habré dado cuenta antes?
Hablamos alrededor de una hora, hasta que ella dijo que tenía que irse. Cuando se levantó, le tendí un billete de cien.
—Gracias, cariño.
—Puede haber muchos más.
—¿Qué quieres decir?
—Había picado su curiosidad. Volvió a sentarse.
—Supongamos que quisiera... organizar una fiesta —anuncié.
—¿Qué clase de fiesta?
—Supongamos que quisiera tener una charla sobre Noam Chomsky con dos chicas.
—Oh, caramba.
—Si prefieres dejarlo correr...
—Tendrías que hablar con Flossie —dijo—. Eso cuesta mucho.
Era el momento de apretarle las clavijas. Lucí mi insignia de investigador privado y le informé que habían caído en una trampa.
—¿Qué?
—Soy un poli, preciosa, y discutir sobre Melville por dinero es un 802. Te va a salir una buena temporada.
—¡Asqueroso!
—Será mejor que confieses, muñeca, a menos que prefieras contar tu historia en la oficina de Alfred Kazin, y no creo que le haga muy feliz escucharla.
La chica se echó a llorar.
—No me entregues, Kaiser —imploró—. Necesitaba el dinero para acabar el doctorado. Me negaron una beca. Dos veces. Oh, Dios mío.
Lo soltó todo... la historia completa. Educación Central Park West. Campos de verano socialistas, Brandeis. Era igual que todas esas chicas que ves haciendo cola delante del Elgin o del Thalia, o que escriben con lápiz "Sí, muy cierto" en el margen de algún libro sobre Kant. Sólo que en algunas paredes del trayecto había hecho un viraje equivocado.
—Necesitaba dinero en efectivo. Una amiga me contó que conocía a un individuo casado cuya esposa no era muy profunda. Estaba chiflado por Blake. Ella no podía satisfacerle. Yo dije que bueno, que por una cantidad podía hablar de Blake con él. Me sentí muy nerviosa al principio. Tuve que fingir casi todo el tiempo. A él no le importó. Mi amiga me dijo que había otros. Oh, no es la primera vez que me atrapan. Me pescaron leyendo Commentary en un coche aparcad, y otra vez me pararon y me registraron en Tanglewood. Si ahora me cogen por tercera vez iré a la cárcel.
—Entonces llévame hasta Flossie.
Se mordió el labio y dijo:
—La librería universitaria Hunter es una tapadera.
—¿Sí?
—Como esas barberías que camuflan centros de apuestas en la trastienda. Ya lo verás.
Hice una breve llamada a jefatura, y luego le dije a la chica:
—Está bien, muñeca. Puedes irte tranquilamente. Pero no salgas de la ciudad.
Inclinó su rostro hacia el mío con gratitud.
—Puedo conseguirte fotos de Dwight Macdonald leyendo —ofreció.
—Otra vez será.
Entré a la librería universitaria Hunter. El dependiente, un joven de ojos sensitivos, me salió al encuentro.
—¿En qué puedo servirle? —preguntó.
—Estoy buscando una edición especial de Avisos a mí mismo. Tengo entendido que el autor ha hecho imprimir varios miles de ejemplares en panes de oro para los amigos.
—Tendré que comprobarlo —respondió—. Tenemos línea directa con la casa Mailer.
Le miré fijamente.
—Sherry me envía —anuncié.
—Oh, en ese caso pase a la trastienda —indicó.
Apretó el botón. Una pared de libros se abrió, y penetró como un tonto en el bullicioso palacio de los placeres regentado por Flossie.
Paredes empapeladas de rojo y una decoración victoriana marcaban el tono. Muchachas pálidas y nerviosas con gafas de montura negra y pelo corto yacían indolentemente en sofás hojeando clásico Penguin provocativamente. Una rubia de ancha sonrisa me lanzó un guiño, indicando con la cabeza una habitación de arriba y dijo:
—Wallace Stevens, ¿eh?
Pero no se trataba únicamente de experiencias intelectuales, lo que se vendía allí eran también experiencias emotivas. por cincuenta pavos, me dijeron, te podías "comunicar guardando las distancias". Por un centenar, una chica te prestaba sus discos de Bártok, cenaba contigo y te dejaba mirar mientras sufría un ataque de angustia. Por ciento cincuenta, podías escuchar la radio de FM con unas gemelas. Por tres billetes tenías el servicio completo: una hebrea morena y delgada fingía ligar contigo en el Museo de Arte Moderno, te dejaba leer su tesis, te metía en una discusión a gritos en el pub de Elaine sobre los conceptos de Freud acerca de la mujer, y luego simulaba el suicidio que tú eligieses... la velada perfecta, para ciertos individuos. bonito negocio. Gran ciudad, Nueva York.
—¿Te gusta mi juguete? —preguntó una voz a mi espalda.
Me volví y de pronto me encontré frente a frente con el cañón de una 38. soy un hombre de estómago bien templado, pero esta vez me dio un vuelco. Era Flossie, sin duda. La voz era la misma, pero Flossie era un hombre. Su rostro estaba cubierto por una máscara.
—No se lo va a creer —prosiguió—. Ni siquiera tengo el título. Me expulsaron por malas calificaciones.
—¿Es por eso que lleva máscara?
—Ideé una intrincada máquina para apoderarme de The New York Review of Books, pero para eso tenía que hacerme pasar por Lionel Trilling. Fui a México para operarme. Hay un médico en Juárez que presta a la gente los rasgos de Trilling... por una buena cantidad. Pero algo salió mal. Me sacó parecido a Auden, con la voz de Mary McCarthy. Por eso crucé la frontera de la ley.
Con presteza, antes de que su dedo pudiese apretar el gatillo, me puse en acción. Lanzándome hacia adelante, hice chocar un codo contra su mandíbula y me apoderé del revólver mientras caía. Se derrumbó como una tonelada de ladrillos. Gemía aún cuando llegó la policía.
—Buen trabajo, Kaiser —aprobó el sargento Holmes—. Cuando acabemos con ese tipo, el F.B.I. quiere tener una charla con él. Un pequeño asunto relacionado con jugadores de ventaja y una edición anotada del Infierno de Dante. Sacadlo fuera, muchachos.
Más avanzada la noche, busqué a una vieja conocida mía que se llamaba gloria. Era rubia. Y se había graduado cum laude. La diferencia está en que su título era de educación física. ¡Qué alivio!


La puta de Mensa, de Woody Allen

















Releyendo este magnífico texto, una minicomedia genial de W. Allen podemos reflexionar sobre las carencias que se dan en el transcurso diario de los individuos, físicas como el intercambio de fluidos, cuya comercialización es punible y condenable e intercambio intelectual cuya esencia la constituyen esas 'migajas' de comunicación que se obtienen de las redes sociales y que de momento no están comercializadas. 
Sería curioso que las meretrices apostadas en las autovías, pregunten que tipo de intercambio quieren: 

  • Fluidos
  • Intelectuales
  • Ambos  

Todos ellos por un módico precio y discreción. 

martes, 15 de abril de 2014

La Princesa Muerta







Oh!, mi amado... 
¿Por qué me habéis engañado?











Estaban en lo alto del torreón, la gente había acudido de todas partes, de aquí y de allá, nobles y plebeyos, juntos solo por esta vez y deseosos de contemplar en vivo el acontecimiento tan esperado.


El príncipe
Joven, de cabellos dorados, brillantes como el destello que produce el oro, ojos azules recién sacados del mar y ovalados como colas de delfín, vestido con ropas de tan elevado coste que en su conjunto ningún jornalero podría pagar, aunque trabajara toda la vida, adornos rojos, piedras preciosas brillantes que levantaban admiración en las retinas de los allí presentes, y henchida a la suave brisa una capa azulada de finas sedas y tacto exquisito.

El Rey y la Reina
En una mesa plagada de cubertería de oro y plata, tallada por las mejores manos del reino y con las mas abundantes viandas que imaginarse pueda, el Rey padre y la Reina madre se daban la mano y mantenían en la boca una quebrada sonrisa que no se había visto dibujada en sus bocas desde hacía años.

Soldados
Agrupados y disciplinados.
Dos perfectas filas de trompetas se elevaron con milimétrica precisión y sonaron con estruendo, soplando las notas que anunciaban la llegada de la Princesa.


La Princesa
La Princesa era como un cisne cuyos gráciles pies levantaban el polvo de la alfombra carmesí, las manos de los invitados aplaudieron tan pronto como la muchacha apareció ante ellos, era la mas bella y delicada, el fino y largo cabello de color caoba se mecía al viento, la mirada explosiva y ardiente cual Supernova expirando en sus últimas horas de vida, los suaves y carnosos labios, el superior apretándose contra el inferior, como se revuelcan dos enamorados en la cama de la boca, su admirable figura, perfecta, proporcionada en grado sumo como ninguno de los asistentes podrá llegar a ver en sus vidas.


Todo ello se esfumó como cenizas en el viento, cuando ella se giró a su amado, su supuesto enamorado, el hombre con el que iba a comprometerse por el resto de la eternidad, amarlo en vida y en muerte, en riqueza y pobreza, en salud y enfermedad hasta que la muerte envidiosa los separase, y le dijo esa terrible frase que encabeza esta historia y no repetiré por su dureza.


La muchedumbre

Amansada y muy agrupada, contuvo la respiración.
La sonrisa de Su Majestad el Rey desapareció del todo y la de Su Majestad la Reina cayó al suelo con silencioso estrépito.


El sol
Imperturbable siempre, esta vez se avergonzó y se escondió tímidamente tras las montañas.


Las aves
Revoloteaban alegres ajenas a la importancia de lo que ahí abajo acontecía, pues no entendían ni les importaban las complicaciones de los humanos.


El viento
Empujaba rabioso con fuerza al Príncipe en lo alto del torreón, enfurecido al oir en su cuerpo las tristes palabras de la Princesa con su tenue voz.


-Yo os amaba. Os quería más que aquello que los mortales no son capaces de llegar a entender, deseaba estar con vos hora por hora, minuto a minuto, segundo a segundo y me habéis traicionado.


-Me gustaría saber ¿Qué he hecho yo para merecer tal sufrimiento?
¿Qué veis en Dulcinea que no tenga yo?
Más aún, ¿por qué no os casasteis con ella en vez de declararos ante mi?


El Silencio.
Muy útil en esta ocasión, inquebrantable, ondas de quietud y jadeos mentales, mudos, nerviosos e impacientes.


-Mis reflexiones han atravesado un camino de espinas y me han llevado a la conclusión de que os divierte traicionar, os revolcáis en el barro del engaño y os emponzoñáis en el lodazal de la mentira. Queríais que os entregara mi alma, y luego destrozarla para verme sufrir, pues lo habéis conseguido, pero mas vais a lamentaros en cuanto veáis este cuerpo de virgen doncella que no disfrutaréis en absoluto..... arrojarse al vacío.

Ella y sus celestes ropas corrieron al borde de la almena y se arrojaron por el precipicio. 
Cayeron dibujando una parábola como un cometa con su cola ardiente.


La altura
Testigo de un vuelo trágico.


La ley de la gravedad
Manteniendo su aceleración prevista. Inalterable

El suelo 
Arrepentido de ser tan duro. Pero la abrazó con cariño y respeto.



Una ilusión
Quebrada.
El sueño secreto de miles de hombres allí congregados, se estrelló contra el suelo y mojó de rojo oscuro el verde del alto césped.
Su mano se abrió en un suspiro final y dejó mostrar una rosa con punzantes espinas que estaban clavadas en ella.

Oír la melodía del post ....

lunes, 31 de marzo de 2014

Maníaco

-¿Ehhh?
-¡Abre! ¡Sabemos que estás ahí! ¡Abre!
-¿Ehhh? ¿Qué?
-¡Vamos, abre de una vez!
-¿Qué? ¡Esperen! ¿Quién está ahí?
-¡Venga, abre! ¡Vamos!
-¡Son las 2 de la madrugada por amor de Dios! ¿Quién es?
-Vamos, Sánchez .... deprisa.
-Esa voz ..... López mi compañero de trabajo .... ¿Eres tú López?
-!¿Sánchez, abrirás de una vez?!
-Ya voy, ya voy. Estaba durmiendo... ¡esperad! Las dos y media ... ¡Esperad un momento!

Entran una docena de hombres.

-¿Estabas sordo o qué?. Te necesitamos. Vístete.
-¿Qué?
-Venga que no tenemos toda la noche. ¡Muévete!
-Moverme a ¿adónde? Son las dos y media de la madrugada.
-No te hagas el ignorante.
-¿Quién se está haciendo el ignorante? Estaba durmiendo a pierna suelta, me despertaís sin motivo, me insultaís y ahora me quereís vestir para aún no se qué.
-Necesitamos a todos los hombres aprovechables.
-¿Para qué?
-¿Pero que pasa contigo? ¿Acaso no sabes lo que está ocurriendo? 
-¿De qué estaís hablando?
-Del Comité Ciudadano para la Agilización de Resolución de Problemas
-¿Ehhhhh?
-Puedes llamarnos C.C.A.R.P.
-Pero con un plan concreto esta vez
-Un plan que no está mal, es un plan estudiado bien trabajado y votado en la asamblea.
-Bueno estupendo, ¿quiere alguién explicarme porqué estaís aquí? Explicándome un no sé que plan, mientras estoy en calzoncillos y con frío en los huesos.
-Digamos que necesitamos toda la ayuda que podamos encontrar y ahora vístete deprisa, no nos hagas perder la paciencia.
-Está bien ya me visto. Por favor explicadme a que viene todo esto.
-Han descubierto al asesino. Le vieron entrando en el parque.
-¿Qué asesino?
-Sánchez, no es momento de charlas
-Pero ¿quién está charlando? ¿De qué asesino hablaís? 
Venís aquí a importunarme... estaba durmiendo placidamente.
-El maníaco.
-¿Qué maníaco?
-El que se ha cargado a 19 personas en el último mes.
-Me parece muy bien, pero mañana tengo que levantarme temprano para ir a trabajar... y ...
-Vamos, Sánchez. Tenemos que detenerle antes de que mate otra vez.
-¿Nosotros? ¿Vosotros y yo?
-La policía por lo visto no puede con el caso.
-Bueno, entonces deberíamos escribir una reclamación y quejarnos. Será lo primero que haga por la mañana.
-Se comprensivo, están haciendo lo que pueden, están desconcertados.
-¿No pretenderás decirnos que no sabías nada de esto? ¿No ves la televisión ni oyes la radio?¿No te conectas a Internet?¿No tienes amigos?
-Es difícil de creerte Sánchez.
-Me chifla comer.... tengo mucho trabajo .....No tengo tiempo para descansar, no me gustan las redes sociales y menos meterme en las conversaciones de los demás.
-Todos están aterrados, nadie sale a la calle por las noches.
-Pues gracias por avisarme, pondré un cerrojo nuevo en la puerta.
-Es horrible nadie sabe cuando matará de nuevo.
-¿Y por qué nadie me ha contado nada hasta ahora?
-Parece ser que todos menos tú están dominados por el pánico en la ciudad, que curioso.
-Bueno, para tranquilizaros, ahora ya me domina el pánico.
¿No hay ninguna pista?¿Una huella digital?¿Un cabello?
-Si encontraron un cabello
-¿De qué color?
-Del tuyo
-¿Del mío?... no me miréis ... no se me ha caído ninguno recientemente... Yo ... mirad no hay que perder la cabeza. El secreto consiste en conservar la lógica.
-hummm
-No hay línea lógica Sánchez. Alguien va a ser el siguiente.
-Mirad yo no sirvo para estas cosas, seré un estorbo, dejadme hacer un donativo de 40 € para la causa.



Un hombre encuentra un peine y un cabello encima de la mesa

-Idéntico color y tamaño al que encontró la policía
-Dejadme explicaros, hay millones de cabellos negros por ahí. ¿Para qué lo guardas en ese sobre de plástico? .. Algunos de vosotros también tenéis cabellos negros.
-¡¿De que pretendes acusarnos, eh, Sánchez?! ¿No ves que nosotros somos del Comité que va a resolver este caso?
-¡Devolvedme ese cabello!
-No, ahora tu cabello también forma parte del plan. ¿Podemos contar contigo?
-¿Qué clase de plan, necesita un cabello?
-Tú y el cabello formaís parte del plan y punto.
-¿Formo parte del plan? ¿Y cuál es ese el plan?
-Se te informará a su debido tiempo, no te preocupes. Cada miembro del plan conoce su misión en el mismo, pero para protegerlo es imposible conocer la misión de los demás, ya te hemos dicho que es un plan muy metódico.
-¿Pero, para que necesitáis mi cabello en un sobre?
-Coge los pantalones, ya te vestirás en la calle, sobretodo cierra por fuera al salir, ya lo verás.
-Está bien pero ¿por qué no me contáis algo del plan? Si supiera de que va quizás lo desarrollaría mejor .....
-Bueno tenemos que irnos el plan no permite que estemos junto a ti, has de esperar las instrucciones.
      --- ooo O ooo ---

-¡Ohh!
-¿Quién eres?
-¿Y quién eres tú?
-Sánchez, ¿oiste gritos?
-Si, y me asusté. No sé de donde venían
-No importa. Lo principal es que eran gritos y los gritos nunca traen nada bueno.
-¡Estoy asustada!
-¡Salgamos del parque!
-No puedo ir muy lejos. Tengo que hacer algo
-¿Estás en el plan también?
-¿Y tú no?
-Estoy en el plan, pero no consigo descubrir cuál es mi parte en el mismo. ¿No habrás oído algo acerca de mí por casualidad?
-He oído algo acerca de un Sánchez. No recuerdo qué.
-¡Nadie sabe nada! ¡Menudo plan! ¡Estamos cayendo como moscas!. Además no entiendo que hace una mujer joven como tú por la calle. Esto es un trabajo de hombres.
-Estoy acostumbrada a ir de noche por la calle.
-¿Ah si?
-Es que soy una prostituta.
-Vaya. Nunca me había encontrado con una, pensé que erais voluptuosas y que ibais vestidas de colores.
-¿Te he confundido? perdona no era mi intención.
-Es que nunca estoy levantado a estas horas, y menos en calzoncillos, deben ser las tantas.
-Bueno el caso es que estás en la calle, en plena noche y en la entrada del parque donde merodea un maníaco.
-Sí
-Se ven cantidades de estrellas.
-A estas horas podría quitarme los calzoncillos y bajar corriendo por la calle principal y nadie se enteraría.
-¡Waaaoooo!
-Podría pero no voy a hacerlo.
-Sánchez, ¿quién sabe lo que es real?
-Es real lo que puedes tocar con tus manos y lo que puedes besar con tus labios.

Sánchez la besa tímidamente, ella en cambio le corresponde apasionadamente.

-¿Ohhh? Son seis euros por favor.
-¿Por qué?
-Te lo has pasado bien. ¿no?
-Un poco, pero quería saber si eras real.
-Es que yo estoy trabajando
-Es que me parece un poco caro, seis euros por un beso de nada.
-Está bien dame cinco. Tengo que irme.
-Perdona. No quería ofenderte, el beso ha estado bien.
-No lo has hecho, es que tengo que cumplir mi parte del plan. Buena suerte. Confío en que pronto descubras lo que tienes que hacer o lo que tienen que hacer contigo.
-Me voy a casa, está esto no me convence, mañana volverán para preguntarme dónde estaba. 
Dirán: "El plan salió mal, Sánchez y la culpa es tuya". 
Seguro que mi parte del plan es ser la cabeza de turco, siempre me echan la culpa cuando algo no sale bien.

El maníaco está aturdido, de madrugada sin vigilancia siempre aparece un memo solo, en calzoncillos en la entrada del parque, todo el mundo en la otra parte de la ciudad. 
Se repite la historia una y otra vez, una mujer les da el último beso y ahí lo dejan. Tantas facilidades resultan sospechosas.
Quizás él sea parte del mismo plan, un plan para quedarse sin
majaderos en la ciudad ........ 


jueves, 27 de marzo de 2014

Semántica maldita

Estimados Sres. de Google.
El motivo de la presente es una queja formal sobre su editor.

Ayer mi novia recibió el siguiente e-mail:

"Tu me interesas como una mierda me quedo cada día que paso"

En realidad el texto era el siguiente:


"Tu me interesas
como una mierda me quedo
cada día que paso
sin ti"

¿Qué ha pasado con los espacios? ¿el interlineado? ¿la alineación en el centro?, lo que pretendía ser un mensaje de amor, lo se, sin comas, pues daba por sentado que llegaría en formato verso sin rima, con sus espacios aclaradores necesarios para tomar aire, pero no, supongo que algún robot sin escrúpulos, decidió obviar los malditos espacios, alineaciones y demás zarandajas, el caso es que la coma se comió el 'como', que de verbo se transformó en un miserable adverbio, por no hablar del 'sin ti' omitido, supongo que para sintetizar, quizás para vds. no tenga sentido pero para mi mucho, el caso es que su editor no solo ha destruido la frase, le ha retorcido el sentido, mi relación y ya de paso mi vida.


Ya no puedo dar ningún tipo de explicación coherente a la persona receptora, pues automáticamente me ha bloqueado de todas las redes sociales, me ha sacado del 'whatsapp' y no me coge el teléfono, como da mucho mas crédito a Google que a mi, por lo tanto les ruego vuelvan a remitirle el e-mail debidamente corregido. 




-Tú no eres interesante para mí.
Yo continué caminando a su lado, pero al modo en que un pollo
sin cabeza continúa volando, o sea, muerto. 
Aquella frase me había roto literalmente el corazón. 
Un cuchillo oxidado no habría tenido efectos más devastadores. 
Continué andando, pues, 
por pura inercia hasta su casa y luego seguí hasta la mía sabiendo 
que ya no era necesario imaginar que iba a morir al minuto 
siguiente porque ya estaba muerto. 
Entré muerto en casa y logré alcanzar, muerto, 
el cuarto de baño para ocultar la trágica situación a la familia. 
Al mirarme en el espejo reconocí en mi 
rostro todos los atributos de un cadáver (...)

Estar muerto era en mi situación un consuelo, pues cómo 
soportar vivo, no ya aquel rechazo, sino aquella humillación. 
Tú no eres interesante para mí. 
En una de las miles de veces que repetí la frase, 
reconstruyendo la situación para ver si le 
encontraba una salida, pensé que entre el 
"tú no eres interesante" y el "para mí" había habido una pequeña pausa, 
una cesura, que dejaba una vía de escape. 
Quizá había dicho: 
"Tú no eres interesante, para mí." La coma entre el "interesante" 
y el "para" venía a significar que podía ser interesante para 
otros, incluso para el mundo en general. 
Era la primera vez que le encontraba utilidad práctica a un signo ortográfico, 
la primera vez que le encontraba sentido a la gramática. 
Quizá al colocar aquella coma perpetré un acto fundacional, 
quizá me hice escritor en ese instante. 
Tal vez descubrimos la literatura en el 
mismo acto de fallecer (...)

El mundo (frag), JUAN JOSÉ MILLÁS

miércoles, 19 de marzo de 2014

Cròniques Catalanes

Crónicas en Catalunya, año de gracia 2016 dc.

Actualmente es gobernada por un 'president' al que se le conoce por 'Menos', en el año 2012 hubo otro que se llamaba  ‘Más’ y al pueblo catalán como ya les pimplaba la política y conocido su sentido del humor, decidieron elegir por ese nombre al sucesor, con lo que Mas se enfadó bastante con los votantes que para regodearse votaron al  sr. Menos y les solicitaban que hicieran careos en debates televisados, sin mentar cuando los sres 'Mas y Menos' comparecían en la Cámara.

El tal Más decidió un buen día que dadas sus habilidades como estadísta de éxito, su región debía tener la categoría de país y propuso a sus ciudadanos ser el cabecilla de gran experiencia y valor que les llevaría a conquistar grandes metas, para lo cual organizó unas elecciones 'especiales' en las que asumiriamos su liderazgo absoluto, pero como su gestión en solo dos años produjo el déficit jamás soportado por un país, elevar la deuda a la categoría de bono basura, deslocalizaciones de las mejores empresas, el cierre de hospitales y quirófanos, quitar pagas a los funcionarios, aumentar los impuestos e inventarse nuevos impuestos hasta niveles confiscatorios, superando el diezmo la Edad Media, pero eso si, sin quitarse asimismo ninguna plebenda y cobrando el sueldo más alto de todos los estados conocidos, el resultado fue que perdió 12 diputados, no contento con hundir a su partido, decidió entonces hundir a su pequeño país separándolo de Europa, para al menos ser recordado por algo.

Si había algo que desesperaba al sr. Mas es que nadie le hiciera caso, ni en su propio partido, ni en España, ni en Europa, ni en el mundo, algún dictador y algunos amigos agradecidos de cuando les invitaba con sus copiosas dietas en viajes a hoteles de ensueño en paraísos exóticos con la misión de vender sus grandielocuentes planes.

Como los de su propio país le ignoraban completamente, por su cuenta y riesgo iniciaba escaladas verbales y amenazas tíldando de antidemocráticos a todos los que no pensaban como él, sus propios conciudadanos estaban estupefactos con tan curioso comportamiento pero seguían sin hacerle caso.

He aquí que en un país un tanto lejano llamado Crimea perteneciente a Ucrania, en dos días se organizó un plebiscito y de una forma fulgurante (ayudados por unos cuantos miles de tanques), declararon su cambio de país, (anexión a la federación rusa).

Por lo tanto el miedo se apoderó de él, para que no le robaran la idea de independencía en ningún país mas, salió al balcón y ahuecando la voz dijo:

-“Catalanes i catalans, a partir d'avui catalunya es independent”

No pasó nada, la gente seguía circulando por la Plaza Sant Jaume indiferente y pensando en sus cosas.
Se dio cuenta de su error, se había olvidado de enchufar el micro al amplificador, repitió el mensaje, esta vez el mensaje retumbó contra las paredes, pero nada, nadie miró hacia arriba mientras el aparecía con sus brazos en cruz y en pose apostólica. Al cabo de varias horas y varios cientos de mensajes infructuosos mas. 
Llamó a la Moncloa y tras hacerle repetir el mensaje varias veces pues el conserje era un poco sordo, se oyeron unas sonoras carcajadas. Avisó a los medios de comunicación extranjeros, le dijeron que si acaso un día de estos lo publicaban, que hoy en día lo de los paises nuevos ya no era novedad.

Por lo tanto decidió actuar, no podía soportar tamaño ninguneo.

Convocó al ejército, pero como no había no se presentó nadie, llamó a Hollande por el teléfono rojo, cuando le planteó que le dejara el ejército francés unos ‘días para un asuntillo’ para no se que invasión en España, François pensándose que era una broma de su colega catalán le dijo que los catalanes son muy cachondos y que ya que no podían pagarle, La Cerdanya y Cadaqués pasarían a la jurisdicción francesa.

Aceptó de inmediato puesto que estaba quedando en el ridículo mas espantoso (la megalomanía es el motivo de casi todas las guerras) y se inició una de las guerras mas curiosas que se conocen:


La Batalla del “All i Oli”.

Los soldados españoles atrincherados observaban como desde unas torres humanas de 6 o 7 pisos les lanzaban bolsas con un líquido amarillento de un olor apestoso, rápidamente se corrió la voz:

- ¡Armas químicas! ¡Las máscaras antigás rápido!

Se colocaron las caretas, estos 'catalans' jugaban sucio empleando lo peor de la guerra química, tras unos primeros análisis se dieron cuenta que les estaban atacando con aceite y ajo, una treta por lo cual se ordenó retirar las máscaras, justo en el momento en que desde dichas torres humanas (que ellos llamaban ‘Castellets’)
Ahora les tiraban como una lluvia espesa, los morteros y mazos empleados en fabricar el anterior mejunje, con que las fracturas craneales estaban a la orden del día, lo cuál hizo que se batieran en deshonrosa retirada, el cielo estaba plagado de globos aerostáticos provenientes de Olot, sembraban la confusión, tirando llescas de 'pan amb tomaquet', y un tal Lluis Llach cantando:

-Asesiiiiins, Asesiiiins ¡  

Y una serie de canciones de protesta, amplificadas por megáfonos, lo cuál provocaba pitídos en los tímpanos de los combatientes.
Pero eso no fue nada comparado con la parte fuerte del conflicto, soportada por los ‘pagesos’, los cuales atiborrados de un producto sumamente inflamable llamado ‘butifarra amb mongetes’ se dedicaban a metabolizar en su intestino gas metano que mediante una serie ingeniosas tuberías en territorio enemigo provocaba mareos y vómitos.
En las trincheras los supervivientes son abordados por 'els botiguers', que aprovechan para vender sus baratijas.
  
Fue una guerra atípica en la que ni franceses, ni españoles estaban interesados en seguir, en los medios de comunicación extranjeros se trató con hilaridad, no en crónicas de guerra sino en los espacios de humor, disparando las audiencias, al fin y al cabo un territorio con esos impuestos, esos olores, y unos dirigentes incompetentes, numerosos y desproporcionadamente bien pagados no conviene bajo ningún concepto una guerra, los propios catalanes tienen al enemigo en casa.

Por lo tanto se firmó un armisticio inmediato y se declaró Catalunya ‘independent’, sin más trámites, ni referéndums, ni complicaciones.

Ahora el  ‘president’ Menos está convocando a los partidos políticos (CIU se extinguió tras la curiosa gestión de Mas), para organizar un Referendum en España y otro en Francia a ver quién se hace cargo de este pequeño país tan simpático llamado Catalunya. Lo tienen verdaderamente difícil.