
Ya puestos también me inventé un interesante trabajo de broker estresado y un buen conflicto familiar, los bostezos iban desapareciendo, por lo tanto añadí 2 gemelas muy crueles, naturalmente quiero mucho a mi mujer, le puse el nombre de Agatha, pero ella es celosa, no me comprende, bla, bla, bla.
Aquí viene lo sorprendente a medida que voy hablando, me enamoro de esa tal mujer virtual y me importa menos la exuberante morena. Otro giro coopernicano al poco la mujer de los rizos, ya se ofreció a llevarme a un bar brasileiro, parece ser que ahora yo debía ser algo más interesante, pero era yo el que tenía que hacer un esfuerzo brutal para no bostezar, estaba deseando pensar en mi mujer virtual.
Antes de salir, recibo una llamada en el móvil .......era una tal Agatha, me puse nervioso, me despedí de la morena precipitadamente.