Mostrando entradas con la etiqueta robo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta robo. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de diciembre de 2011

Extraño Robo a un Banco

Una testigo clave, afirma que fue presionada para declarar en contra de unos hechos concretos.

Aseguró que los investigadores del caso, la amenazaron con involucrarla en la causa como cómplice. Los policías aprovecharon su estado de shock para encaminar una escena 'armada' a su interés, le hicieron inumerables preguntas y solo anotaron las que sus respuestas resultaban para montar una escena coherente pero bastante diferente a los hechos reales, la mujer no pudo ver el contenido de su declaración ni contradecirla porque no llevaba encima sus gafas. Su testimonio no permitió capturar al extraño sujeto que robó una sucursal del Banco Santander, pero esclareció los hechos puesto que estaba situada en la cola de los sufridos clientes.

Personal policial la trasladó a la Comisaria, donde le exhibieron fotos del presunto atracador, tomadas con la vídeo vigilancia de la entidad, en ellas se ve una abultada prominencia en uno de sus bolsillos, mientras andaba titubeante hacia la ventanilla de pagos.

La mujer señaló que luego la llevaron a la fiscalía y allí los policías "le armaron una descripción de los hechos" a la que ella, admitió, aportó "algunas cosas". Después, la trasladaron otra vez a la comisaría y posteriormente a un hotel, en el que denunció que fue "torturada psicológicamente". Según su denuncia, aceptó declarar porque a cambio le prometieron "protección, un lugar lejano donde vivir, trabajo y la garantía que lo que ellos habían escrito quedaría en un sobre cerrado, siendo la única finalidad que el juez dicte una orden de detención".



El caso es que en realidad no hubo atraco, más bien un generoso regalo bancario, un hombre estaba esperando pacientemente su turno, una atractiva mujer con una minifalda que apenas tapaba sus muslos, acompañada de un joven fornido, su novio, se agachó de repente para coger unas monedas de tal forma que rozó con sus nalgas los pantalones de nuestro despistado personaje.

Al notar algo duro en su trasero se giró, mientras apoyaba más su trasero y sonriendo le repitió la famosa frase de Mae West:




-"¿Llevas una pistola en el bolsillo, o es que te alegras de verme?”

El caso es que quizás la frase se produjo en un momento de silencio y todos en la cola se giraron y pudieron comprobar el enorme bulto que surgía del pantalón, quizás por la vergüenza provocada por las indiscretas miradas, para no querer admitir aquella extraña e indebida erección, al hombre le dio por decir con voz tranquila:

-Una pistola

El pánico se extendió por la sucursal, los niños lloraban, los hombres se lanzaron al suelo, protegiendo a sus mujeres, estas defendían con su cuerpo a sus hijos mientras gritaban con voz chillona:
-¡¡ Una pistola !! ¡¡ Lleva una pistola Dios Mio !! ¡¡ Vamos a morir !! ¡¡ Rehenes, rehenes !!

Le hicieron pasar directamente a la ventanilla donde el empleado tembloroso, bajo las órdenes del director, le extendió unos fajos de billetes que le pusieron ordenadamente en una bolsa de plástico.

El hombre con aquella erección de caballo y la bolsa llena de billetes salió de la sucursal y no se supo nunca nada más de él.

jueves, 24 de marzo de 2011

Robo intolerable

Con toda naturalidad me cogió una de las patatas crujientes que sobresalía de la bolsa de cartón semiabierta, la miré atentamente y sopesé mi reacción, era una de esas tardes en las que el cielo se viste de gris y derrama un torrente de lágrimas, ella al ser mirada fijamente en forma inquisidora me regaló una sonrisa que compensaba todo lo triste de aquella tarde tonta de lluvia.

El caso es que la miré fijamente, ella alargó sus largos dedos y cogió otra de mis calientes patatitas, no tenía sentido pues ya tenía las suyas en el mostrador, en mi mente ya tenía preparado un discurso acerca de la educación y mi derecho a no ingerir los gérmenes de sus dedos ..... pero me regaló otra deliciosa sonrisa.



-Patatita por sonrisa, ¿que te parece?



Nos rodeaba una multitud, aparentemente indiferente al pequeño conflicto, con toda seguridad se pondrían de su parte, una chica indefensa armada con aquella deliciosa boca siempre lleva las de ganar.



Asumí que estaba todo perdido entonces le ofrecí otra patata frita, al menos de este modo volvería a dominar la situación, el caso es que pareció interesarse y sentí como disimuladamente me bajaba la cremallera de la bragueta, y agarró mi polla con la mano con dulzura y energía al mismo tiempo sacándola casi totalmente del boxer, al estar apoyado contra el mostrador, quedaba a cubierto pero en una situación totalmente frágil, entonces abrió una bolsa de mayonesa mojó generosamente sus labios y agachó la cabeza lo suficiente para untarme el glande con sus labios,enseguida comprendí que estaba totalmente indefenso y con mi prepucio hinchado y lleno de una espesa mayonesa, solo podía apretarme contra el mostrador, girarse hubiera sido un suicidio, dados los niños y niñas del local con sus respectivos padres y miembros del equipo de seguridad.

Sonrió esta vez con restos de mayonesa en sus rojos y brillantes labios.



-Cariño te llevo la hamburgesa a la mesa.
Me dijo con un toque de ironía guiñandome un ojo.



Tontamente me habían robado mi menu.....



Pero el resto fue aún peor, me costó mucho explicar en comisaría que hacía con la polla al aire llena de mayonesa en un MacDonald en plena hora punta.

martes, 20 de enero de 2009

Extraño Robo a un Banco

Una testigo clave, dice que fue presionada para declarar en contra de los hechos concretos.

Aseguró que los investigadores la amenazaron con involucrarla en la causa. Y que no pudo ver el contenido de su relato porque no tenía gafas. Su testimonio no permitió capturar al extraño sujeto que robó una sucursal del Banco Santander, pero esclareció los hechos puesto que estaba situada en la cola de los sufridos clientes.

-La declaración fue tomada forzadamente bajo amenazas de imputarme en el hecho, todo ello estando en un verdadero estado de shock, provocado por un fenómeno de la naturaleza.

Personal policial la trasladó a la Comisaria, donde le exhibieron fotos del presunto atracador, tomadas con la vídeo vigilancia de la entidad, en ellas se ve una abultada prominencia en uno de sus bolsillos, mientras anda titubeante hacia la ventanilla de pagos.

La mujer señaló que luego la llevaron a la fiscalía y allí los policías "le armaron una descripción de los hechos" a la que ella, admitió, aportó "algunas cosas". Después, la trasladaron otra vez a la comisaría y posteriormente a un hotel, en el que denunció que fue "torturada psicológicamente". Según su denuncia, aceptó declarar porque a cambio le prometieron "protección, un lugar lejano donde vivir, trabajo y la garantía que lo que ellos habían escrito quedaría en un sobre cerrado, siendo la única finalidad que el juez dicte una orden de detención".

El caso es que en realidad no hubo atraco, más bien regalo bancario, un hombre estaba esperando pacientemente esperando su turno, una atractiva mujer con una minifalda que apenas tapaba sus muslos, acompañada de su fornido novio, se agachó de repente para coger unas monedas de tal forma que rozó con sus nalgas los pantalones de nuestro despistado personaje.

Al notar algo duro en su trasero se giró, mientras apoyaba más su trasero y sonriendo le repitió la famosa frase de Mae West:

-"¿Llevas una pistola en el bolsillo, o es que te alegras de verme?”

El caso es que quizás la frase se produjo en un momento de silencio y todos en la cola se giraron y pudieron comprobar el enorme bulto que surgía del pantalón, quizás por la vergüenza provocada por las indiscretas miradas, para no querer admitir aquella extraña e indebida erección, al hombre le dio por decir tranquilamente:

-Una pistola

El pánico se extendió por la sucursal, los niños lloraban, los hombres se lanzaron al suelo, protegiendo a sus mujeres, estas defendían con su cuerpo a sus hijos mientras gritaban con voz chillona:
-¡¡ Una pistola !! ¡¡ Lleva una pistola Dios Mio !! ¡¡ Vamos a morir !! ¡¡ Rehenes, rehenes !!

Le hicieron pasar directamente a la ventanilla donde el empleado tembloroso, bajo las órdenes del director, le extendió unos fajos de billetes que le pusieron ordenadamente en una bolsa de plástico.

El hombre con aquella erección de caballo y la bolsa llena de billetes salió de la sucursal y no se supo nunca nada más de él.