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jueves, 21 de mayo de 2009

Lobezno, humanofilia



No se cuando se produjo el cambio, el caso es que de repente me atrapó por la piel del cuello y me arrojó fuera de la cama.

-¡¡ Tu no puedes dormir aquí !!

Me alejé cabizbajo al comedor, con el rabo entre las piernas, vaya ¿que había pasado con mi rabo?, ahora lo podía mover con facilidad, tenía una flexibilidad y tamaño increible, incluso podía aplastar a una mosca inoportuna. Pasé la noche desvelado matando pulgas extrañamente alojadas entre matas de pelo, que me había crecido con pavorosa celeridad.

Ultimamente podía detectar sus grados de excitación sexual a través del olfato, incluso cuando estaba a varios metros del portal. Reconozco que el día que marqué el territorio en el televisor de plasma no fue una buena idea, pero su relación conmigo a cambiado, ahora deja que le lama los muslos, incluso baja sus braguitas con provocación, dejando que la punta de mi lengua saboree ligeramente partes íntimas de su anatomía, hasta que empiezo a dar saltos de alegría y tirabuzones hacía atrás, moviendo ambos rabos, en adelanto de lo que me espera, entonces se viste rapidamente, mira hacia todos los lados y sale corriendo.

martes, 30 de septiembre de 2008

El Hombre de Caramelo



Ignoro completamente por que en la fábrica de caramelos, decidieron darme esa forma humana.

Solo me acuerdo del dolor que me produjo la amputación de uno de mis bracitos, mi dueña, la compradora, me pasaba la lengua distraidamente por todo el cuerpo, los brazos, la cabeza, los pies, yo me concentraba y extraía de mis entrañas el sabor a fresa, con todas mis buenas intenciones, que son las que caracterizan a un buen caramelo.

De repente se hinchó un pequeño bulto entre mis pequeñas piernas, aquella lengua deliciosa lo notó, e inundó de saliva toda la boca de modo que yo flotaba a la deriva en aquel fluido azucarado, pero esa protuberancia de caramelo se hinchaba más y más, aquella lengua se iba volviendo loca pasando por encima, zarandeándome de lado a lado, hasta que me di un golpe fatídico contra los dientes y se me quebró un bracito ya debilitado.

El bracito se deshizo en pocos minutos, fundiéndose en aquel líquido de fresa intensa.

Luego me dejaron encima de la mesa de mármol de una cafetería, desnudo, lleno de babas y fresa, sintiendo escalofríos hasta que al secarse la película viscosa que me envolvía, se transformó en caramelo pegajoso, de modo que quedé enganchado.

Un periódico encima de mi y las prisas de ir a no se donde, total que se olvidaron de mi, ahora estoy pegado a una mesa de mármol superfrío, y con mi único brazo no puedo despegarme.

Busco angustiosamente a mi dueña, solo se que ella mide 50 veces más que yo y su lengua sabe a fresa, pero por favor me gustaría que no comprase otro caramelo, que me fuese fiel, tampoco me seduce la idea de que me coma un niño, allá en la fábrica dicen que los niños y los hombres muerden a los caramelos, triturándolos, no tienen la paciencia necesaria, para deshacerse a lenguetazos.

Si alguien la ve, por favor, que se ponga en contacto conmigo y me ponga un comentario con su localización.

He sido perdido tontamente ..... me olvidaron, quizás no hice bien mi trabajo de caramelo, he sido lamido y olvidado y me siento muy triste.

Se ofrece una buena recompensa en azúcar y sabores, a quién me ofrezca pistas reales, más que nada es por el valor sentimental, no creo que pueda substituir a esa lengua, los hombres caramelo, también tenemos nuestras preferencias para ser comidos y nos gusta ser devorado siempre por la misma lengua.

lunes, 23 de junio de 2008

Agenda para hoy









  • A las 9 de la mañana, eliminaré de mi agenda dos días: ayer y mañana. Ayer fue para aprender y mañana será la consecuencia de lo que hoy pueda realizar.



  • Me enfrentaré a la vida con la convicción de que este día jamás volverá y así es no volveré a tener un 23-Junio-2008.




  • Hoy es la última oportunidad que tengo de vivir intensamente, pues nadie me asegura que volveré a ver amanecer y hoy me lo he perdido, como muchos otros días.



  • Invertiré mi recurso más importante: mi tiempo, en la obra más trascendental: mi vida; cada minuto lo realizaré apasionadamente para hacer de hoy un día diferente y único en mi vida.



  • Hoy te llamaré para citarte a nuestro apartamento con vistas a la Ría



  • Hoy miraré largamente tus medias blancas, de encaje, marcaré el ritmo de los roces perezosos, calmaré tu prisa y te sentaré en el brazo de una butaca antigua, te acariciaré los senos con cuidado; te levantaré la falda, notaré los muslos sobre el elástico de las ligas, también la humedad de tu vientre; soltaré tus ataduras sobre la piel, haré que te sorprendas de la sensibilidad de cada caricia en los muslos con la yema de mis dedos, accederás y te levantaras para que tus medias ya sin presión, caigan entre tus zapatos de tacón, y tus braguitas dejando que la gravedad y tus leves movimientos de tus piernas hagan su trabajo, sin retirarlas con un pie, allí testigos de la escena.



  • Hoy te sentaré otra vez, en el brazo de la butaca, me arrodillaré, te pediré que te relajes, que pongas tu espalda en el fondo del asiento



  • Hoy veré bien tu sexo, una mata de vello dorado no muy denso, lacio incluso, suave; acercaré mi lengua.... lameré, llegaré muy profundo con la lengua, con los dedos, hoy quiero que te corras así en mi boca, aunque desees otra cosa quiero tener tu derrame en mi paladar.



  • Hoy escucharé tu grito de placer, y tus convulsiones, besando tus labios de tu coño, te levantaré del fondo de la butaca.




  • Hoy rodearé tu cuello con los brazos, nos desnudaremos y te penetraré sentados los dos entre las sábanas yo mirando tus ojos azules, tu al sentirme me aprietas, luego me montas, y te retiras hacia atrás, volviendo a la posición original; siempre tu mirada desafiante y profunda, testigo del torrente de placer que te invade,




  • Hoy te tomaré, poniendo mis piernas alrededor, una penetración profunda, gemiremos de placer, lo haremos lentamente sintiendo mucho




  • Hoy gritaré y te haré estremecer y nos agotaremos juntos.




  • Hoy escribiré en mi blog mi plan para hoy, para no olvidarme ya nunca más de mirar amaneceres