sábado, 21 de abril de 2012

Amor, Amistad, Sexo



Una imágen vale mas que mil palabras

miércoles, 18 de abril de 2012

La sala de baile



Un olor penetrante y dulce a tabaco y marihuana me envuelve cuando bajo los escalones que me llevan a aquel pequeño antro bajo la Plaza Real, los acordes de la música en vivo han empezado ya y los clientes se mecen en las sillas, rodeados de cervezas bajo el ritmo de una percusión hipnótica.

Observo a unos negros con gorras de colores y algunos conocidos de vista, uno me ofrece un trago de cerveza fría, otro me ofrece algo de hierba jamaicana, el efecto psicótico es casi inmediato, pronto estoy volando, la música me transporta a otra dimensión, siento como si subiera por las paredes para aterrizar una y otra vez en el mismo sitio, en este local se interpreta 'funk' y 'jazz' casi a partes iguales, los sonidos de los bajos penetran poco a poco en mi sistema nervioso, cada nota se mete mas que la anterior y penetra profundamente en la espalda y las piernas empiezan a desentenderse del cerebro y a obedecer a los músicos allí presentes.
¡Ah! por fin dejo de pensar y el cuerpo se suelta como si cada articulación y miembros se relajaran por completo, los brazos ondean como trozos de gasa bajo los efectos de la brisa, se mueven las caderas en lentas ondulaciones, los hombros se agitan por cuenta propia, fluidos y libres como las ramas de los árboles con el viento del mar.

Mi mente va enterrando gradualmente todas las ansiedades, tensiones y frustaciones, todo mi cuerpo se armoniza con la música, ahora estoy en la pista de baile, sincronizado con la pequeña multitud, dejo de observar a dos hombres besándose tiernamente a mi derecha, los enormes marines negros de delante moviendo impetuosamente sus músculos y la altísima y escultural negra a mi izquierda que se mueve con la flexibilidad de un junco, estoy completamente absorto en la plegaria de éxtasis entre mis movimientos y los acordes.

Una fina capa de sudor perlado cubre mi cuerpo, desde los poros del cuero cabelludo a la creciente humedad entre mis piernas, el ritmo pegadizo continúa, la pista de baile está tan abarrotada que rozo a los más cercanos con brazos, manos y caderas.

Noto una presencia que está detrás de mí, estoy demasiado concentrado como para darme la vuelta, de vez en cuando, una rodilla me roza ligeramente las nalgas, una mano me toca la cadera, por hipnótica que sea la música, el bailarín que me cubre las espaldas invade mi estado soporífero, me muevo hacia delante para huir, pero los pies descuidados de los rastas que tengo delante me obligan a retroceder.

Me tambaleo hacia atrás, siento unos muslos blandos que no retroceden, ahora se que se trata de una mujer, me vuelvo ligeramente para mirarla, pero las ondulaciones de mis caderas siguen haciendo que me frote contra mi propia erección, mi cuerpo empieza a implorar el contacto tan ansiado mientras mi espalda, caderas y culo se funden mas y mas con los movimientos de la desconocida, sus manos ahora guían los giros de mis caderas y bailamos en una sincronía casi perfecta.

Mi corazón pierde un latido cada vez que mi espalda o la parte posterior de mis muslos la encuentran en su camino, sus manos siguen aferradas en mis abdomen, esta vez sin recato, atrayéndome poco a poco hacia ella, hasta que siento su pecho contra mi espalda, la hebilla de su cinturón contra mi culo, la música me mantiene allí, no me asusto, porque el toque, la sensación, hasta el olor de esta desconocida me resultan familiares quizás bailamos también entre recuerdos del pasado ya olvidados y presencias por vivir.

Nos acompaña el olor penetrante y dulce del incienso y el color azulado del humo sobre el sudor que baña nuestra piel, olores que ahora me envuelven, me unen a su cuerpo, mientras la música sigue y el público se mece bajo su ritmo pegadizo.
Ahora sus manos me acarician de nuevo el abdomen, noto sus pezones rígidos contra mi espalda, todo está permitido en este oasis mágico envuelto en acordes, en el único momento de lucidez me da la impresión de que todos nos miran pero advierto que ese universo está entregado a los acordes, ignorando el entorno.

La desconocida me arrastra hacia su radio, cedo ante su fuerza suave, sus brazos me rodean, y nos mecemos con la percusión como si fuéramos uno, mis caderas le responden a ella automáticamente pasando de mis órdenes, presionándose contra ella, mas y mas, de alguna manera, su mano se ha movido discretamente bajo mi camisa y mi mano de una forma totalmente desobediente e impropia bajo los pliegues sueltos de su falda negra de gasa, sus muslos están totalmente mojados y sus bragas bajan con facilidad, noto que mis dedos comienzan un lento masaje siguiendo el ritmo que lo envuelve todo, mis dedos acompañan cada acorde del poderoso bajo con una embestida profunda, ahora, mi único temor es que la música llegue al clímax antes que yo, el suspense crece y crece, la pieza de funky es interminable, me tiemblan totalmente las piernas, estoy ardiendo y jadeante, no se como ella se ha metido en mi sangre, pero sus pequeñas contracciones incontroladas me hacen hervir.

Instintivamente, apoyo la parte posterior de mi muslo para frotarlo contra su sexo, ella entonces baja la cremallera y mete la mano bajo la bragueta de los jeans y empiezo a gemir, la tensión es muy fuerte, vuelvo la cabeza, pero la penumbra sólo me permite ver la silueta de una cabellera rubia, no importa ahora ya sé quien es.

En venganza no quito los dedos de su clítoris palpitante, quiero robarle su aliento, quiero oír sus gemidos sobre mi espalda, ahora un fuego frío me domina, me deja suspendido en el abismo interminable del vacío, mientras noto sus convulsiones y yo me disuelvo en una cadena de explosiones mientras su cuerpo estalla al unísono, se me doblan las rodillas, me apoyo en ella cuando estoy a punto de caer, sosteniéndome en sus hombros hasta que recupero el equilibrio.

La pieza termina, y la multitud se vuelve loca, aplaudo con la mirada, casi sin fuerzas y me vuelvo para besar a mi bondadosa compañera y estudio el cortejo previo para poder repetir el conjuro algún día, pero ya se ha ido.

Unos brazos potentes me ayudan a subir los escalones para salir del local.
-¡Pero si no quiero irme todavía!.
-No, no te vas, te echamos.
-¿Por que soy blanco?
-No, porque no sabes bailar, te has estado moviendo como un espantapajaros desacompasado toda la noche, pisando a todo el mundo y molestando con tus ridículos braceos, luego has empezado a proferir alaridos hasta que has desconcentrado a los músicos.
-Pero, yo le gustaba a esa chica.
-Esa chica era la cantante y ha bajado del escenario a ver si podía apartarte del centro de la pista y tu vas y le metes mano.
-¡Pero ella me ha metido mano a mi también!
-El que te ha metido mano es ese marinero negro que tenías delante al que por cierto has pisado repetidas veces, supongo que se ha pensado que era tu curiosa forma de cortejo.


(Título alternativo)


La transformación de


la mariposa en capullo

miércoles, 11 de abril de 2012

Soñé que te tuve


-Soñé que te tuve, durante tres largos días. 
  
La miro y no contesta, pero me doy cuenta que no puede haberme oido porque no recuerdo haber emitido mi propia voz, luego me acuerdo que hace unos meses había estado con ella, saboreando su piel y susurrándole al oído todo tipo de cosas, ¿tan rápido pasa el tiempo? o quizás he vuelto a mezclar deseo con realidad.


Ahora estamos en un bar y esto parece algo de otra vida, no se como hemos llegado los dos aquí, frente a frente, me estoy dando cuenta que no paro de repasarla con mis ojos, me pasaría la vida entera mirándola, por fin abro la boca y le digo. 
  
-Quizás debería olvidarme de ti y buscarme una chica que quisiera estas palabras que aún no te he dicho, pero ninguna otra tiene tu sonrisa, tu voz o tu mirada cristalina. 
-Ni mis tetas o mi culo.  
Añade ella con una sonrisa pícara y se deshace todo el encanto, noto que enrojezco. 
  
Por suerte en el espejo que tenemos delante veo que aún no he abierto la boca, lo cual me alegra, aún tengo otra oportunidad, la vida dura lo que tarda en esfumarse un momento y yo soy experto en 'esfumarlos', tomo un sorbo de cerveza mientras la conversación paralela sigue por otros cauces pero mis mejillas siguen de color carmesí.

 

sábado, 7 de abril de 2012

La Lámpara Erótica de Aladino

-Puedes pedirme tres deseos eróticos, menos follar lo que quieras, estoy comprometida y encerrada por haber sido infiel a mi anterior amo y comprenderás que no quiero quedarme aquí para siempre.

Nunca pensé que la compra de aquella vieja lámpara de aceite por eBay, me hubiera dado un susto igual, el caso es que ya ni me acordaba de haber pujado, ofrecí un euro y me olvidé del asunto, hasta que un buen día, llamaron a mi puerta y un operario de FEDEX me la entregó.
Estaba perfectamente protegida en un sobre con burbujitas y varias hojas de papel de seda de colores, era dorada y parecía bastante antigua, la froté con un paño para que brillara más.

Un destello fulgurante me tiró hacia atrás y sentado en el suelo, de la pequeña abertura salía un humo brillante azulado, formando en el aire la figura de una voluptuosa y hermosa mujer semidesnuda que me habló con una voz muy sensual.

Entonces también pensé lo que seguro que estáis pensando ahora, que por fin había perdido la razón.

Pero debía sobreponerme, alguien había encerrado a una hermosa mujer oriental en aquella lámpara.
Decidí sacrificarme y pedir esos deseos eróticos...... ¡Hay que ser solidario con las mujeres semidesnudas que salen de las lámparas!

Al principio pensé en lo típico, una buena felación, o una masturbación entre aquellos hermosos pechos pero me sabía mal que la 'genia' abandonase mi lámpara pensando que era el típico salido que se encuentra una lámpara de Aladino erótica, de modo que le pedí los siguientes deseos:
-Mira, primero quiero que cada deseo que te pida, tú me pidas a mi otro, lo que más desees en cada momento.

-Pero entonces tendrás 6 deseos, los tuyos más los mios……

-Tu misma pero estás a punto de incumplir el primero.

-Vale acepto, concedido.

-Mi segundo deseo es aplastarte con las yemas de mis dedos en tus labios deliciosas y aromáticas frutas del bosque, hasta que sus jugos y perfumes te invadan, pero no puedas pasar tu lengua para saborearlos.

-Buffffff, pues mi segundo deseo es que me limpies ahora mis labios con tu boca.

Heme aquí con la mujer más hermosa que jamás haya visto, totalmente desnuda sobre mi mullida alfombra, con los labios y parte de su cara de blanca piel manchada de fuertes colores, moras, grosella, fresas, me costó muchísimo limpiar aquellos labios carnosos sin comerlos, pero pasé mis labios humedecidos y en una tarea imposible le fui extrayendo aquellos néctares. Ella se retorcía de placer y entreabría la boca intentando crear un vacío que absorbiera mi lengua.
- Mi tercer deseo es hacer lo mismo con tus labios vaginales pero en lugar de mis dedos para aplastar la fruta, utilizaré mi miembro como un rodillo apretado entre mi vientre, contra tus muslos, contra tu cueva ardiente.

-¡Aiiiiiiiis que mierda!.¿Crees que voy a aguantar otras dos horas con tu boca ahí saboreándome?. Ahora solo deseo que me penetres. Tu ganas, ya me quedaré aquí otro siglo hasta que encuentre a otro incauto.

sábado, 31 de marzo de 2012

Mira que te lo dije

Un homenaje a la mas terrorífica
frase diseñada por el ser humano


-¡Mira que te lo dije!
-No seas catástrofista mujer solo nos hemos desviado un poquito del triángulo de seguridad marítima, seguro que esos vienen a advertirnos, además estamos en un humilde velero, las cosas no van con nosotros...


El caso es que una zodiac provista con un motor de 120 caballos avanzaba rápida hacia nosotros, huir era imposible pues era un día con mucha visibilidad, de modo que fui arriando las velas, ahora me esperaban dos temporales, los piratas y mi mujer, desde el camarote sonó como una trompetilla una voz chillona.


-¡A que marino de pacotilla se le ocurre una travesía por el Indico enfrente de las costas de Somalia!


-Tranquila mujer, seguro que vienen a informarnos.


Una vez abordados, me dí cuenta que llevaban un motor mágnifico un 'honda' de cuatro tiempos y 120 caballos de potencia, eran 4 somalíes de apenas 20-25 años, con el torso lleno de tatuajes y bocas desdentadas, por señas me indicaron que estabamos secuestrados y que si queríamos seguir con vida, teníamos que pagar un millón de € (me costó un poco llegar a esta conclusión por lo elevado de la cifra), el caso es que también por señas les hice ver que no disponía de ese dinero y que el barco que habían abordado no valía ni 20.000 € en el mejor de los casos (en este punto los somalies empzaron a reir), sobretodo cuando vieron mi sencillo motor fueraborda de 5 caballos, el caso es que me dijeron que ya que era español mi país se hiciera cargo de mi rescate (ahí me dió a mi un ataque de risa), les expliqué que en mi país había sufrido otro ataque de piratas peores que ellos (los socialistas), que no habían dejado un euro y que estábamos en una crisis muy fuerte, también por señas les indiqué donde estaba la radio y que llamasen ellos por si no me creían, al otro lado de la radio al indicar que habían secuestrado nuestro velero y que pedían un millón de €, se oyeron también risas metálicas.


El caso es que aquellos salvajes de torso desnudo me indicaron también por señas que en este caso harían una excepción, violarían a mi mujer luego a mi y nos dejarían marchar, pensé que por fin podría tener una primera experiencia anal, pero les advertí que en lo referente a la violación se lo preguntaran primero a ella por si acaso y les advertí (por señas) que no era buena idea.


Bajó uno educadamente a preguntar, se oyó un golpe seco metálico y subió sangrando con una magulladura en la cara. Los otros tres bajaron en tromba y siguieron idéntica suerte, patadas en los testículos, sartenazos, mi mujer en su hábitat es muy peligrosa, el caso es que cuando salieron a por las armas, observaron que me habían 'caído' al mar y al saltar a su embarcación a por más, observaron como también les había cambiado el motor por el mio y había soltado las amarras, mientras ellos estaban intentando convencer a mi mujer en el camarote de las bondades de una violación mientras recibían sartenazos.


Cuando estabamos a un poco alejados, mediante el lenguaje internacional de las banderas, les dije:


-¡Os lo dije!


Y mi velero ahora vuela sobre el mar, tiene un empuje extra de 120 caballos, aunque creo que me toca un periodo largo de abstinencia, pues aún no me atrevo a bajar al camarote.

sábado, 24 de marzo de 2012

La costurera y el torero





Como cada tarde de toros, se enfundó el dedal de plata, esperó sentada en silencio en la sala contigua a la enfermería desde la que se entra directamente desde el patio de cuadrillas, una pequeña puerta da acceso a un pequeño espacio de paredes encaladas, excavado debajo del tendido, dos sofás azules, una mesa, seis sillas, fotografías en blanco y negro de toreros famosos y de un caballo famélico con un picador, rompen la sencillez del recinto, fuera se levanta un griterío que avisa de la llegada del diestro.

A los pocos minutos su esbelta figura se recorta sobre el zaguán de la puerta, el traje de luces deslumbra, los adornos de oro compiten con los diseños de encajes granates y plateados, sobre raso de rojo anaranjado, su sonrisa es franca se sienta bajo la lamparita y ella le da los últimos toques, primero cose con el hilo de oro luego con el de plata y respetando cada uno de los diseños, no en vano es la creadora de los mismos, sus manos son certeras, solo agujerea la tela precisa para que ambos costados se encuentren sobre si mismos tras cada puntada obedeciendo esos dedos que funcionan con una rapidez inusitada, solo los roces justos por encima de la ingle y la aguja entra y sale velozmente arrastrando el hilo enhebrado, por fin el nudo final.
Sonríe.
-¡Listo!
Pudo detectar en sus ojos un momento fugaz de angustia, pero se tornaron en una sonrisa para volver a la expresión de seguridad.
-No se que haría sin ti. ¿Vas a ver la faena de esta tarde?
-No, me quedo aquí.



Otra vez el griterío ensordecedor, la trompeta, silencio y las gargantas afinadas poniéndose de acuerdo.
-¡Olé! ¡Olé! ¡Olé! ¡Oleeeeeeeeee!
Aplausos.
Ella con la mirada absorta en una hornacina con una estatuilla de San Pedro Regalado, el patrón de los toreros.

De repente se oyó un golpe seco como de un saco sobre el suelo, luego la plaza entera gritó. Un ¡Ohhhh! sobrecogedor luego percibió un silencio no esperado y gritos desordenados.

La puerta se abrió de golpe con una patada, entró con los pies por delante, en volandas en manos de la cuadrilla con cara desencajada, el buscó su mirada, al encontrarla esbozó un amago de sonrisa, gritos nerviosismo, el cirujano se aproximó a la herida, un charco de oscura sangre manchaba ahora su traje, solo pudo balbucear.
-Ella, que me cosa ella.
Le aplicaron un torniquete y se puso a coserle la vena con un hilo de sutura monofilamento hasta que la sangre dejó de brotar, luego fue agrupando los músculos rasgados los reagrupó con una mano y con la otra suturaba cada uno con el hilo correspondiente sin preguntar a nadie, le resultaba fácil, la cantidad de veces que había soñado aquel cuerpo desnudo y hoy le podía ver su fémur, femoral, muslos y piel todo de golpe, al cabo de un buen rato le había cosido el muslo.
El cirujano estaba totalmente traspuesto, inmobilizado con el material de sutura en la mano, entre otras cosas porque aquella humilde mujer había hecho un trabajo mucho mejor de lo que de él se hubiera podido esperar y ni siquiera le había preguntado nada.



Antes de que perdiera el conocimiento ella le besó dulcemente en la frente (al torero, no al cirujano).



--- o o O o o ---






-Eres una costurera increíble pero hay algo que no te voy a perdonar.
-¿Ah No? ¿no te gustó como te cosí?.
-Si mucho, lo que no me gustó que me cosieras la piel con el hilo de oro y pusieras tus iniciales.
-Para que te acuerdes de mi.

miércoles, 21 de marzo de 2012

La increíble historia del tanga amarillo

El tanga amarillo.
Desde que me regalaron a ella, llevo cuidadosamente doblado en el armario unos dos meses, soportando el peso de otras prendas, un buen día no se que pasó pero unas manos me sacaron a unas horas intempestivas y parece ser que tuve que posar con mi dueña en una webcam, el caso es que parece que el asunto funcionó porque desde entonces estoy mas solicitado, el caso es que cuando noté el tacto de la piel de sus muslos, la licra que me compone la fue abrazando y yo diría que mis hilos se excitaron, tiene una agradable temperatura y en el momento en que me encajo en su sexo es francamente agradable sentir ese calor especial, sobretodo en invierno, normalmente se fusiona la textura de mi tejido con sus pelillos y a partir de ahí ya me acompaña su aroma, a veces casi de una forma inperceptible surgen unas gotitas perfumadas que me invaden totalmente.



Creo que parte del poco éxito que tenía antes como prendsa se debe al logotipo que algún iluminado diseñador puso en mi delantera con letras rojas (menuda hortearada):

Lo que llevo peor es cuando me pasa por la nariz me olisquea y dice las terribles palabras...


-Ale a la lavadora que hueles mal.
Lo paso fatal en esa dichosa máquina, es un suplicio entre unas sales que me quitan mi amarillo limón y las miles de vueltas y golpes que tengo que dar rodeado de otras prendas malolientes y no tan delicadas como yo.




















Ella
Cada vez que me pongo el tanga amarillo ese hortera que me regalaron en una despedida de soltera me pasa lo mismo ....
Todo empezó en una sesion de webcam, una apuesta ridícula en la que mi contacto decía que no se creía que tuviera un tanga amarillo, el caso es que una vez puesto no se que pasa, pero me queda increible, combina perfecto con el color de mi piel tostada, es como si me lo hubieran hecho a medida.
El caso es que ahora cada vez que me lo pongo, recibo una llamada anónima, al principio las cortaba de cuajo, pero en el transcurso de las mismas, el sujeto que me llama demuestra por algún detalle, como un pequeño lunar en la ingle de mi pierna izquierda, que me está mirando y al final no puedo ni aguantar el teléfono entre mis manos por aquella maldita voz tan penetrante que parece meterse por mis oídos y recorrerme por dentro de arriba a abajo hasta revolucionarme totalmente, inundarme y correrme casi sin tocarme ......



















El Voyeur
Antes me gustaba mirarla desde mi ventana, pero desde que se probó aquella increible prenda amarilla, cada vez que se lo ajustaba en sus muslos redonditos, solo sentía unos deseos irrefrenables de llamarla por teléfono y decirle lo que sentía, en el transcurso de la llamada sus gemidos me violentaban de tal forma que se me doblaban las piernas.

Cada vez que ella se ponía ese tanga, caía enfermo de excitación, al principio ella no se lo creía hasta que por fin accedió a una cita, le pedí por lo mas sagrado que no lo llevara puesto, pero tenía que no hacerme caso ........ ¡ maldita sea !

La muy incrédula tuvo que comprobar por si misma el estado en el que me ponía la dichosa prenda.

A ver como arregla ella eso ahora.......