Tú, que te sientes tan seguro recluido en tu palacio, rodeado de un sereno bosque donde desfilan las más diversas criaturas de la creación que abren paso a los visitantes que quieran ver tu poderoso país, ese lugar donde todos te sirven la mejor comida a su puntual hora, tiran flores carmesí por el bendito camino que tus pies recorren, y que te visten lujosamente con tus trajes de inalcanzables precios, marcas de lujo, cosidas con los hilos de oro mejor tejidos de todo el mundo, seda y algodón puro que acarician tu piel al desplazarte graciosamente.
Tú que tienes todo un ejército que a tu señal podrían invadir al débil reino de la frontera adyacente, y toda una armada de barcos nucleares con capacidad para destruir montañas, así como un dantesco despliegue de soldados, siervos y criados que obedecerán, con voluntad o no, a la más bizarra de tus órdenes.
Ya no te contentas con tu Dama, que se ha sacrificado para tu gloria nefasta, has de usar tu derecho de pernada ¿verdad? No es suficiente subir los impuestos a tus lacayos.
¡No! Mejor disfrazarse con un casco y seducir con tu falso poder.
Parece ser que no tienes suficiente con arruinar a tu Estado con tu incompetencia mas atroz, ahora se trata de ridiculizarlo con tus ocurrencias de colegial soberbio y maleducado.
Que sepas que no estás a salvo. No estás seguro. Por muy anchas que sean tus paredes, por muchos guardias lanceros que coloques en puertas y ventanas, por muy atento que estés al menor movimiento acontecido a tu alrededor.
Mueve tus nerviosos ojos de una dirección a otra en continuo peligro, advierte la presencia de esa armadura plateada, inmóvil como un maniquí, que tantos años lleva postrada en el pasillo Real, porque ella misma podría ser tu verdugo.
Has de aceptar el hecho de que vas a morir de amor en breve, y el lugar donde tu asesinato se lleve a cabo, puede ser cualquiera. Puede ser en tu primer aposento. Puede ser en tu segundo aposento, en el quinto o el vigésimoprimero. Puede ser en las caballerizas. Puede ser en el almacén de víveres. Puede ser en el calabozo. Puede ser en la capilla o en el Gran Salón. Puede ser en el tejado, en la almena del castillo o en la fragua del mismo. O puede ser en el bosque. Puede ser al lado de un olmo, una encina, un roble o un limonero. Puede ser a punta de cuchillo, de lanza, de alabarda, de sable, de espada, de cimitarra, de maza, de manodoble, o de hacha con doble filo.
No vamos a prohibirte que te escondas o te protejas, cada uno es libre de ser idiota. Cualquier cosa que hagas para preservar tu seguridad será tan inútil como un suicidio. Todos tenemos una hora que dicta el final de nuestras vidas, y la tuya se acerca. No puedes evadir al destino. El futuro está marcado y ninguna mano podrá ya borrarlo. Tu karma está sellado, miserable. Todo intento de protección será tiempo perdido por tu parte.
Nuestro poder es superior a toda entidad existente en el mundo en que vives. Tiempo perdido será el rezar a tu Dios el Dinero. Conocerás lo que sienten cada uno de tus funcionarios y campesinos cuando desfallecen debido al hambre y los impuestos para mantenerte tan alto, el frío, las pobres condiciones higiénicas y en general la miseria con la que les castiga tu sistema pervertido y cruel.
Sabrás lo que sienten aquellos pobres trabajadores que son deshauciados de su vivienda a patadas por tu Guardia Real.
¿Qué tal se siente uno ahí arriba, alzando los brazos ante un pueblo que se muerte delante tuyo? ¿Crees que la gente te adora, estúpido monarca de pacotilla? Ni siquiera eres tú el que rige la nación, sino tu grupo de consejeros prepotentes tan acomodados e igual de necios que tú. Llevas muchos años viviendo de la sopa boba y jamás has hecho un juicio justo a un jornalero. Has arruinado, destripado y hundido a campesinos que jamás habían matado a una mosca, y en cambio, tus propios generales han violado a mujeres en países extraños y siguen caminando tan tranquilos por tus palacios, recibiendo para colmo un enorme respeto por parte del resto de la plebe.
¡Vergüenza debería darte que sucedieran estas cosas, asqueroso egoísta! ¿Y tú te llamas caudillo del pueblo? en la gloria de la Democracia que te da poderes como si fueras un Dios
No te diremos nuestro nombre, ni de dónde venimos ni cómo o porqué estamos aquí. Tan sólo podemos describirte la intensa agonía por la que vas a pasar. Suplicarás como un perro callejero, y chillarás como el cerdo que no reconoces que eres. Te sorprendería la facilidad con la que la gente se deprime en un mundo tan odioso como es el tuyo. Vives adornado por la eterna vida de rey que quisiste tener hasta el momento de tu muerte, y así será. Pero, puesto que tu cerebro nacionalista ignora qué es el sufrimiento, vas a sufrir como el mendigo que debieras ser. Para que no te vayas al infierno sin saber una cosa más.
PD. Por suerte o por desgracia de alguna manera los ciudadanos pueden cambiar a sus dirigentes cada 4 o 5 años, aunque demuestren con creces su incompetencia, pero la estirpe real dotada al parecer de una sangre especial, sigue y seguirá ahí inexplicablemente sin ninguna función útil, eso si con gran habilidad para mentir y robar y sin juez que se atreva a evitar sus tropelías.
sábado, 18 de enero de 2014
martes, 7 de enero de 2014
Alguien tiene que hacer el trabajo sucio .....
¡Somos un equipo! Se repite una y otra vez entre los encargados.
El bullicio era insoportable, las imágenes se cruzaban cada segundo, enviando a la unidad central las más sugerentes, desde la unidad central se emitían ordenes confusas y contradictorias ..
- ¡Mano que actúe la mano derecha!, No la izquierda que está mas cerca del objetivo.
- Ni hablar no pienso articular los nervios de los dedos si no recibo la confirmación de la orden y se contrastan las opiniones, primero que se haga una mirada lenta y descarada y se graben las imágenes del objetivo.
- El objetivo ha cruzado las piernas y nos está observando con curiosidad.
- ¡Rápido desvíen mirada 20º al Este! Hay que disimular este primer ataque frontal.
- Todo el ingenio no puede verse comprometido por un falso ataque. Lo mejor sería ordenar el envío de una serie de palabras encadenadas y esperar el resultado, hay que modular la voz y recuperar del archivo algunas frases que hayan ido bien en anteriores ataques y por supuesto activar la escucha y archivar las contestaciones para ver cuál será el siguiente paso.
- De momento vamos a simular un encontronazo accidental y de este modo será mas fácil un ataque en varios frentes.
- Atención, atención, una fuga incontrolada de presión nos está enrojeciendo las mejillas, ¡Rápido envíen pensamientos inocuos a la planta superior!
- ¡Demasiado tarde, se nos ha hinchado el miembro reproductor y no podemos controlarlo!. Temblores en los muslos y vértebras contraidas, la mirada se desenfoca por momentos.
- Los pulmones se han desbocado y por desgracia las palabras salen desordenadas, no podemos controlar la coordinación de la operación las órdenes empiezan a surgir de la segunda unidad inferior de proceso, por lo tanto surgen de dos unidades.
MUOOOOC, MUOOOOC, MUOOOOC ........
- La mano acaba de tocar una teta saltándose todos los protocolos y simulando un accidente, prepárense para tortazo y grito en breves momentos..... falsa alarma el objetivo sonrie y no se aparta bruscamente.
- Cerebro superior se desconecta y se pasa todo el control total al cerebro intermedio.
- ¡Por el Amor de Dios! ¡Que alguien frene a la mandíbula está mordiendo los labios del objetivo!
- Se felicita a todo el cuerpo con una carga extra de adrenalina, mientras se bombea a sangre a toda velocidad para el cerebro secundario y se van ensanchando sus paredes para utilizarlo como ariete en una hora aproximadamente si es que la lengua no deja de trabajar.....
El bullicio era insoportable, las imágenes se cruzaban cada segundo, enviando a la unidad central las más sugerentes, desde la unidad central se emitían ordenes confusas y contradictorias ..
- ¡Mano que actúe la mano derecha!, No la izquierda que está mas cerca del objetivo.
- Ni hablar no pienso articular los nervios de los dedos si no recibo la confirmación de la orden y se contrastan las opiniones, primero que se haga una mirada lenta y descarada y se graben las imágenes del objetivo.
- El objetivo ha cruzado las piernas y nos está observando con curiosidad.
- ¡Rápido desvíen mirada 20º al Este! Hay que disimular este primer ataque frontal.
- Todo el ingenio no puede verse comprometido por un falso ataque. Lo mejor sería ordenar el envío de una serie de palabras encadenadas y esperar el resultado, hay que modular la voz y recuperar del archivo algunas frases que hayan ido bien en anteriores ataques y por supuesto activar la escucha y archivar las contestaciones para ver cuál será el siguiente paso.
- De momento vamos a simular un encontronazo accidental y de este modo será mas fácil un ataque en varios frentes.
- Atención, atención, una fuga incontrolada de presión nos está enrojeciendo las mejillas, ¡Rápido envíen pensamientos inocuos a la planta superior!
- ¡Demasiado tarde, se nos ha hinchado el miembro reproductor y no podemos controlarlo!. Temblores en los muslos y vértebras contraidas, la mirada se desenfoca por momentos.
- Los pulmones se han desbocado y por desgracia las palabras salen desordenadas, no podemos controlar la coordinación de la operación las órdenes empiezan a surgir de la segunda unidad inferior de proceso, por lo tanto surgen de dos unidades.
MUOOOOC, MUOOOOC, MUOOOOC ........
- La mano acaba de tocar una teta saltándose todos los protocolos y simulando un accidente, prepárense para tortazo y grito en breves momentos..... falsa alarma el objetivo sonrie y no se aparta bruscamente.
- Cerebro superior se desconecta y se pasa todo el control total al cerebro intermedio.
- ¡Por el Amor de Dios! ¡Que alguien frene a la mandíbula está mordiendo los labios del objetivo!
- Se felicita a todo el cuerpo con una carga extra de adrenalina, mientras se bombea a sangre a toda velocidad para el cerebro secundario y se van ensanchando sus paredes para utilizarlo como ariete en una hora aproximadamente si es que la lengua no deja de trabajar.....
lunes, 23 de diciembre de 2013
Solo para ti
Cada vez que te leo y prometí que no lo haría, te imagino, el tiempo se detiene y me dice adiós con educación infinita entonces mis labios se resecan, se van transformando en un río en mitad del desierto, al que el sol acaba por secar por completo hasta dejarlo como un gigantesco hueco en un árido paisaje que el viento terminará por erosionar, soy como la tierra seca que queda agotada después de los cultivos y necesita la lluvia fresca.
Mis ojos lanzan un anzuelo a ese mar que es el terreno que pisas, en el que tu eres el manjar que añoro, mi mirada queda anclada en tu cuerpo con las redes del eros intento retirarte de la inmensidad del océano, pero tú te me escapas y vuelves al profundo azul. Tus piernas van deformándose en cola de sirena que se arquea una y otra vez y provoca maremotos de confusión en mi cerebro.
Me acaricias con tus guantes de seda pura, como tu manceba sangre de mujer enamoradiza, pero me doy cuenta de que no llevas en tus manos más que tu piel suave de flores del paraíso, acercas tu rostro al mío y noto que mi cuerpo se yuxtapone frente a un volcán en erupción, eres puro calor, mi sangre hierve al son del fuego lento que es el beso que me regalas.
Tus delicados labios ya sueñan sobre los míos. El suelo se quiebra y las paredes de la habitación estallan para transportarnos a un vacío de color blanco, todo blanco, donde tú y yo flotamos, vagando sin rumbo, y nos zambullimos en la infinidad de los siglos, perdiéndonos en el polvo sin fin de los milenios, diluyéndonos en la inmensidad de los millones y millones de años en los que nuestro amor perdurará.
Pues el tiempo contigo se ha detenido, ha parado, ya que ha derramado lágrimas de plata al ver que los sueños de un hombre enamorado se han hecho realidad. Pero el hombre enamorado no ha hecho más que soñar que estaba soñando, se despierta como tantas otras veces de su doble sueño, llorando desconsoladamente como dicta la malvada frustración que sufre. Tal vez un día tantee su pecho con la mano y descubrirá que su corazón ha implosionado en mil pedazos, en cada uno de los cuales ha quedado patente un pequeño fragmento, una leve impresión, una pequeña marca de aquél beso que un día, la mujer de sus sueños le regaló.
Mis ojos lanzan un anzuelo a ese mar que es el terreno que pisas, en el que tu eres el manjar que añoro, mi mirada queda anclada en tu cuerpo con las redes del eros intento retirarte de la inmensidad del océano, pero tú te me escapas y vuelves al profundo azul. Tus piernas van deformándose en cola de sirena que se arquea una y otra vez y provoca maremotos de confusión en mi cerebro.
Ahora estoy hipnotizado.
Me acaricias con tus guantes de seda pura, como tu manceba sangre de mujer enamoradiza, pero me doy cuenta de que no llevas en tus manos más que tu piel suave de flores del paraíso, acercas tu rostro al mío y noto que mi cuerpo se yuxtapone frente a un volcán en erupción, eres puro calor, mi sangre hierve al son del fuego lento que es el beso que me regalas.
Un beso, me lo debías.
Tus delicados labios ya sueñan sobre los míos. El suelo se quiebra y las paredes de la habitación estallan para transportarnos a un vacío de color blanco, todo blanco, donde tú y yo flotamos, vagando sin rumbo, y nos zambullimos en la infinidad de los siglos, perdiéndonos en el polvo sin fin de los milenios, diluyéndonos en la inmensidad de los millones y millones de años en los que nuestro amor perdurará.
Perdurará para siempre.
Pues el tiempo contigo se ha detenido, ha parado, ya que ha derramado lágrimas de plata al ver que los sueños de un hombre enamorado se han hecho realidad. Pero el hombre enamorado no ha hecho más que soñar que estaba soñando, se despierta como tantas otras veces de su doble sueño, llorando desconsoladamente como dicta la malvada frustración que sufre. Tal vez un día tantee su pecho con la mano y descubrirá que su corazón ha implosionado en mil pedazos, en cada uno de los cuales ha quedado patente un pequeño fragmento, una leve impresión, una pequeña marca de aquél beso que un día, la mujer de sus sueños le regaló.
sábado, 14 de diciembre de 2013
Coque Malla - No puedo vivir sin ti (con Anni B Sweet)
domingo, 8 de diciembre de 2013
Apartamento compartido
Introduje con cuidado la llave de latón dorado en la cerradura, entró con suavidad emitiendo un chasquido agradecido, un cuarto de vuelta y se desbloqueó el pestillo, resoplaba, había subido los escalones de dos en dos deseando llegar, el antiguo apartamento recién alquilado era una antigua y pequeña buhardilla forrada de madera con unas vigas enormes en el techo fuertemente inclinado.
Me inundé del olor a rancia madera de roble que tanto me gustaba, a través del portón de la ventana se colaba la grisácea luz de luna que como un collar diamantes, rodeaba el cuello de los vetustos muebles en donde rebotaba, aspiré lentamente el aroma de la tranquilidad añeja y noté como una niebla vaporosa que salía a través de la puerta del baño y escuché unos leves chapoteos, al abrir la puerta me inundó una caliente y húmeda niebla espesa mientras el espejo no reflejaba mas que siluetas de algodones azulados ...
.... Instintivamente dibujé un corazón con el índice y fui a la cocina a calentar un cubo con agua caliente en el hornillo.
En la bañera estaba ella, bueno mas bien se la adivinaba, semisumergida en el agua, solo se distinguía sus rizos dorados chorreando sobre sus pechos, las piernas cruzadas y los talones apoyados en el borde, sus mejillas estaban ardientes y su rostro aparentemente melancólico .....
Me quedé mirándola extasiado, dejándome llevar por la mezcla de perfumes que surgían de su piel impregnada de lavanda, su cabeza estaba apoyada en el borde, sin avisar le dejé caer suavemente el agua caliente por su espalda, al notar mi presencia se incorporó con suavidad, pude recrearme en sus hermosos pechos, redondos y turgentes, ahora estaban brillantes y sus pezones marrones emergían entre la espuma duros como astas de toro expuestos a mi vista en su totalidad.
El tiempo entonces se detuvo, no recuerdo cuanto pasó hasta que me incliné sobre su barbilla, besé lentamente sus párpados mojados, sus mejillas y la comisura de sus labios, que se abrieron tan dulces como nunca los he sentido, acerqué un taburete por detrás y dije:
-¡Si, claro que si!
-Pero si aún no te he hecho la pregunta
-Pero la adivino, haces cara de querer que alguien te enjabone la espalda.
Por fin sonreíste y tus ojos se perdieron en el infinito en esa mirada que tanto me embobaba.
-¿Es una proposición?
-Si claro.
Me arremangué la camisa y empecé a buscar lentamente la dichosa esponja, le rozaba levemente el costado de tu cuerpo, espalda, bajo sus glúteos, al final estaba escondida entre sus muslos, intenté sacarla sin apenas rozarlos, mientras veía como mordía sus labios y le daban pequeños e imperceptibles temblores durante los cuales su espalda se arqueaba, a mi me temblaban las rodillas sobre aquel taburete cojo y se podía oír el traqueteo y las respiraciones profundas, sin saber que o quien las producía ....
Te encorvaste como un gato al revés y acerqué mi boca a tu oreja.
-Te aviso seriamente, lo vas a pasar mal ....
-Tu lo pasaras peor y lo sabes....
Te acariciaba la espalda solo con el peso propio de la esponja y el agua caliente que se escurría por sus poros, apenas podía notar por donde pasaba, dejando un reguero líquido en dibujos aleatorios, al final los pulgares estirados comenzaron a deslizarse por detrás, presionando y siguiendo sus vertebras una a una hasta llegar a su culo.
No dejé ni un milímetro de piel sin acariciar con el acompañamiento del sonido metálico del agua del agua contra las paredes de la bañera y desbordándose en parte por su borde, la espuma y las pompas del jabón ocultaban y mostraban las partes de su cuerpo y me quedé fascinado con la imagen de su piel emergente entre la espuma, y la suavidad de las caricias de sus hombros por detrás.
- ¿Por que no te bañas conmigo?
Su voz sonaba como a música entre los chapoteos.
- Lo estoy deseando desde hace mucho
Mi voz sonó un tanto quebrada y ronca pero sonreí a pesar de la presión que sentía en aquel momento que me golpeaba las sienes.
Me desnudé lentamente y me introduje lentamente en el agua a su espalda, mi miembro bajó apoyado en su espalda como un pincel en línea recta, mis piernas se fueron agachando rozando sus costado y luego apretando sus caderas mientras traían a mi cerebro la consciencia de su cuerpo desnudo a mi merced, hinchando más y más mi verga que permanecía apretada al final de su espalda, al final mis piernas tocaron sus pies...
Tenía su cabeza en mi pecho, me gustaba ver como se movía con mi respiración profunda, sintiendo cada uno de mis latidos como un tambor, la rodee con mis brazos instintivamente. No pude evitar el impulso de tocarle los pechos cerré los ojos y deslice mi mano sobre sus tetas hasta su vientre, mientras tu me acariciabas a ciegas con tus manos detrás del cuerpo, recorriste mi pecho, mi abdomen y te encontraste con mi polla grande como nunca, caliente a pesar del agua, la serpiente venosa amaestrada que reaccionaba perfectamente a tus caricias ....
Te diste la vuelta inesperadamente y pudiste ver mi rostro desencajado y tremuloso como siempre había conseguido tu presencia.
-Eres absolutamente poderosa.....me haces temblar....(mientras temblaba como un niño).
-Eso es lo que quiero susurraste con la voz partida por el deseo
Te sonreí, y alargando la mano bajo el agua acaricié tus muslos redondos, me quedé en la parte superior rozando tu entrepierna, consciente del calor que generaba al acariciar tu coño, sentí repentinamente una tormenta eléctrica de deseo que me recorría desde la nuca hasta mi miembro, acaricié tu cara, mientras te atraía hacia mi.
Soltamos gemidos silenciados, ahogados por el agua y yo sentí como tus manos bombeaban mi tronco venoso, grité quedamente mientras lo acariciabas mientras movía los dedos llenos de agua y jabón sobre tus pezones de forma circular y lenta dejando que el liquido elemento se escurriera lentamente ....
- Uffffff.....no puedo olvidarte maldita .....Murmuraba, mientras lamía tu oreja.
- Uffff, susurraste con esos gemidos entrecortados por el deseo que conocía tan bien
- Dime que quieres ahora.
- No hables cariño ahora quiero que estés dentro de mi.
Sin dejar de besarnos cerramos los ojos y con los movimientos del cuerpo a través del agua fuimos guiando mi falo totalmente erecto a la entrada de tu cueva caliente y mojada, notaba tu excitación por las convulsiones y eso me provocaba una descarga irracional de deseo, me moría por penetrarte con fuerza sobrehumana hasta que entró con rotundidad y pude sentirme dentro de tus entrañas.
Fue una explosión dentro de tu cuerpo, la mitad del agua de la bañera estaba en el suelo y parecía que la luz de la estancia adquiría un brillo especial, un imán invisible me impedía separarme de ti, mientras los brillos fantasmagóricos de la luz de luna y el agua decoraban las paredes. Después de la parálisis del momento pude balbucear.....
-¿Sabes una cosa?
-Te quiero
-Yo mucho mas
Me inundé del olor a rancia madera de roble que tanto me gustaba, a través del portón de la ventana se colaba la grisácea luz de luna que como un collar diamantes, rodeaba el cuello de los vetustos muebles en donde rebotaba, aspiré lentamente el aroma de la tranquilidad añeja y noté como una niebla vaporosa que salía a través de la puerta del baño y escuché unos leves chapoteos, al abrir la puerta me inundó una caliente y húmeda niebla espesa mientras el espejo no reflejaba mas que siluetas de algodones azulados ...
.... Instintivamente dibujé un corazón con el índice y fui a la cocina a calentar un cubo con agua caliente en el hornillo.
En la bañera estaba ella, bueno mas bien se la adivinaba, semisumergida en el agua, solo se distinguía sus rizos dorados chorreando sobre sus pechos, las piernas cruzadas y los talones apoyados en el borde, sus mejillas estaban ardientes y su rostro aparentemente melancólico .....
Me quedé mirándola extasiado, dejándome llevar por la mezcla de perfumes que surgían de su piel impregnada de lavanda, su cabeza estaba apoyada en el borde, sin avisar le dejé caer suavemente el agua caliente por su espalda, al notar mi presencia se incorporó con suavidad, pude recrearme en sus hermosos pechos, redondos y turgentes, ahora estaban brillantes y sus pezones marrones emergían entre la espuma duros como astas de toro expuestos a mi vista en su totalidad.
El tiempo entonces se detuvo, no recuerdo cuanto pasó hasta que me incliné sobre su barbilla, besé lentamente sus párpados mojados, sus mejillas y la comisura de sus labios, que se abrieron tan dulces como nunca los he sentido, acerqué un taburete por detrás y dije:
-¡Si, claro que si!
-Pero si aún no te he hecho la pregunta
-Pero la adivino, haces cara de querer que alguien te enjabone la espalda.
Por fin sonreíste y tus ojos se perdieron en el infinito en esa mirada que tanto me embobaba.
-¿Es una proposición?
-Si claro.
Me arremangué la camisa y empecé a buscar lentamente la dichosa esponja, le rozaba levemente el costado de tu cuerpo, espalda, bajo sus glúteos, al final estaba escondida entre sus muslos, intenté sacarla sin apenas rozarlos, mientras veía como mordía sus labios y le daban pequeños e imperceptibles temblores durante los cuales su espalda se arqueaba, a mi me temblaban las rodillas sobre aquel taburete cojo y se podía oír el traqueteo y las respiraciones profundas, sin saber que o quien las producía ....
Te encorvaste como un gato al revés y acerqué mi boca a tu oreja.
-Te aviso seriamente, lo vas a pasar mal ....
-Tu lo pasaras peor y lo sabes....
Te acariciaba la espalda solo con el peso propio de la esponja y el agua caliente que se escurría por sus poros, apenas podía notar por donde pasaba, dejando un reguero líquido en dibujos aleatorios, al final los pulgares estirados comenzaron a deslizarse por detrás, presionando y siguiendo sus vertebras una a una hasta llegar a su culo.
No dejé ni un milímetro de piel sin acariciar con el acompañamiento del sonido metálico del agua del agua contra las paredes de la bañera y desbordándose en parte por su borde, la espuma y las pompas del jabón ocultaban y mostraban las partes de su cuerpo y me quedé fascinado con la imagen de su piel emergente entre la espuma, y la suavidad de las caricias de sus hombros por detrás.
- ¿Por que no te bañas conmigo?
Su voz sonaba como a música entre los chapoteos.
- Lo estoy deseando desde hace mucho
Mi voz sonó un tanto quebrada y ronca pero sonreí a pesar de la presión que sentía en aquel momento que me golpeaba las sienes.
Me desnudé lentamente y me introduje lentamente en el agua a su espalda, mi miembro bajó apoyado en su espalda como un pincel en línea recta, mis piernas se fueron agachando rozando sus costado y luego apretando sus caderas mientras traían a mi cerebro la consciencia de su cuerpo desnudo a mi merced, hinchando más y más mi verga que permanecía apretada al final de su espalda, al final mis piernas tocaron sus pies...
Tenía su cabeza en mi pecho, me gustaba ver como se movía con mi respiración profunda, sintiendo cada uno de mis latidos como un tambor, la rodee con mis brazos instintivamente. No pude evitar el impulso de tocarle los pechos cerré los ojos y deslice mi mano sobre sus tetas hasta su vientre, mientras tu me acariciabas a ciegas con tus manos detrás del cuerpo, recorriste mi pecho, mi abdomen y te encontraste con mi polla grande como nunca, caliente a pesar del agua, la serpiente venosa amaestrada que reaccionaba perfectamente a tus caricias ....
Te diste la vuelta inesperadamente y pudiste ver mi rostro desencajado y tremuloso como siempre había conseguido tu presencia.
-Eres absolutamente poderosa.....me haces temblar....(mientras temblaba como un niño).
-Eso es lo que quiero susurraste con la voz partida por el deseo
Te sonreí, y alargando la mano bajo el agua acaricié tus muslos redondos, me quedé en la parte superior rozando tu entrepierna, consciente del calor que generaba al acariciar tu coño, sentí repentinamente una tormenta eléctrica de deseo que me recorría desde la nuca hasta mi miembro, acaricié tu cara, mientras te atraía hacia mi.
Tus labios se unieron a los míos otra vez y pude albergar tu lengua, deliciosa y resbaladiza en mi boca, otra vez la dichosa sensación de ingravidez y de tiempo detenido mientras era consciente de lo dulce de la batalla contra tus labios.
Soltamos gemidos silenciados, ahogados por el agua y yo sentí como tus manos bombeaban mi tronco venoso, grité quedamente mientras lo acariciabas mientras movía los dedos llenos de agua y jabón sobre tus pezones de forma circular y lenta dejando que el liquido elemento se escurriera lentamente ....
- Uffffff.....no puedo olvidarte maldita .....Murmuraba, mientras lamía tu oreja.
- Uffff, susurraste con esos gemidos entrecortados por el deseo que conocía tan bien
- Dime que quieres ahora.
- No hables cariño ahora quiero que estés dentro de mi.
Sin dejar de besarnos cerramos los ojos y con los movimientos del cuerpo a través del agua fuimos guiando mi falo totalmente erecto a la entrada de tu cueva caliente y mojada, notaba tu excitación por las convulsiones y eso me provocaba una descarga irracional de deseo, me moría por penetrarte con fuerza sobrehumana hasta que entró con rotundidad y pude sentirme dentro de tus entrañas.
Fue una explosión dentro de tu cuerpo, la mitad del agua de la bañera estaba en el suelo y parecía que la luz de la estancia adquiría un brillo especial, un imán invisible me impedía separarme de ti, mientras los brillos fantasmagóricos de la luz de luna y el agua decoraban las paredes. Después de la parálisis del momento pude balbucear.....
-¿Sabes una cosa?
-Te quiero
-Yo mucho mas
martes, 26 de noviembre de 2013
Incomprensible visita al dentista
Entre los sencillos sofás de tapicería verde de la sala de espera, las miradas se cruzaban inquietas, en silencios rotos por los quejidos del último paciente que desapareció misteriosamente en la consulta, el daño debía ser tan brutal que parecía de su garganta brotasen varios juegos de cuerdas vocales capaces de suministrar tal riqueza de tonos para sus lamentos, entremezclados con los ruidos de mini aspiradores, chorrillos de agua y tornos chirriantes, típicos de la aterradora sala del dentista, los rostros de los resignados pacientes mostraban su miedo y sus rodillas se apretaban entre sí para evitar que el castañeo les delatase.
Cerré los ojos lentamente con tristeza, después de la tregua de enjuagar la boca sabía la que me esperaba, una breve conversación que intentaría quitar importancia a la intervención, aunque debon reconocer que me extrañó la cortedad de la bata blanca de la dentista y que no tuviera auxiliares por
allí deambulando, pronunció mi nombre con dulzura y me dijo que dejase de temblar que sabía muy bien lo que había que hacer y que apenas me dolería.
El caso es que noté que se aproximaba porque me invadió su olor a perfume, puesto que aún tenía cerrados los ojos con fuerza, notaba el calor del foco apuntando a mi cara y noté sus manos con suavidad pero destreza aplastando mis hombros contra el respaldo.
Y me quedé un rato así, como vi que no pasaba nada entreabrí ligeramente los parpados, ella estaba ahí me miraba y sonreía, aún no se había puesto la máscara ni llevaba los guantes de latex.
-¡Venga abre la boca! ¡Una de dos o la abres tú o te la abro yo!
¡Oh no! ahora tocaba meterme el 'abrebocas' metálico que me inmovilizaría la mandíbula y la terrible inyección de anestesia local, de modo que aproveché un ratito mas, disfrutando de unos minutos mas sin pinchazos ni tirones.
El aroma aquel ahora me rodeaba y noté como mis labios eran acariciados, instintivamente abrí la boca y una lengua carnosa y dulce me inundó por dentro, enloquecí por momentos y mis labios se abrieron como un resorte, disfrutando de aquella boca tan dulce.
Al acercarse y estirarse sobre mi cuerpo los botones de su bata se habían desabrochado dejando los pechos casi al descubierto, semirozaban los míos y me pareció que me los arrastraba suavemente por la cara, noté en mi rostro los pezones duros, los besé e intenté levantarme pero sus manos me seguían aprisionando contra la camilla, en aquella situación estaba desprovisto de fuerza y repleto de sentimientos contradictorios, volví a intentar reincorporarme.
Esta vez abrí los ojos y me encontré contra unos ojos azules turquesa clarísimos estaban clavados en los mios y una cabellera rubia que rozaba mi cara cada vez que se me aproximaba, se acercó a la camilla y con una fuerza y elasticidad digna de una gimnasta colocó su rodilla izquierda contra mi muslo derecho, sus piernas estaban al descubierto prácticamente sin bata que las cubriera, incorporándose de esta forma en la camilla y paralizando con su peso y sus besos cualquier intento de movimiento.
Como podéis imaginar ya no me acordaba de mis dolores maxilares y menos cuando noté como una mano suave se metía bajo la bragueta de mi pantalón y abarcaba mi rabo con suavidad y lo bombeaba lentamente.....
-¿Ves como al final abriste la boca?
Me dijo susurrando al oído.... la bata ya no aguantó más y se abrió su mostrando sus tetas apenas cubiertas por el sujetador y sus bragas que bajó con una lentitud agobiante hasta la mitad del muslo mientras encañonaba mi polla que ya estaba a punto de reventar hacia su cueva que estaba caliente y ligeramente mojada .......
Hubo gritos, quejidos, rugidos, lamentos y lloriqueos (no me quería bajar de la camilla)
-¡El siguienteeee!
Me despertaron con un dándome unos cachetes en la cara, me había desmayado por la angustia y ahora yacía en la sala de espera mientras me estaban intentando reanimar, parece ser que ahora me tocaba a mi.
Extrañamente me levanté de un salto y entré sonriendo en la consulta y ya con la boca abierta y preparada......
---oooOooo---
Cerré los ojos lentamente con tristeza, después de la tregua de enjuagar la boca sabía la que me esperaba, una breve conversación que intentaría quitar importancia a la intervención, aunque debon reconocer que me extrañó la cortedad de la bata blanca de la dentista y que no tuviera auxiliares por
allí deambulando, pronunció mi nombre con dulzura y me dijo que dejase de temblar que sabía muy bien lo que había que hacer y que apenas me dolería.El caso es que noté que se aproximaba porque me invadió su olor a perfume, puesto que aún tenía cerrados los ojos con fuerza, notaba el calor del foco apuntando a mi cara y noté sus manos con suavidad pero destreza aplastando mis hombros contra el respaldo.
Y me quedé un rato así, como vi que no pasaba nada entreabrí ligeramente los parpados, ella estaba ahí me miraba y sonreía, aún no se había puesto la máscara ni llevaba los guantes de latex.
-¡Venga abre la boca! ¡Una de dos o la abres tú o te la abro yo!
¡Oh no! ahora tocaba meterme el 'abrebocas' metálico que me inmovilizaría la mandíbula y la terrible inyección de anestesia local, de modo que aproveché un ratito mas, disfrutando de unos minutos mas sin pinchazos ni tirones.
El aroma aquel ahora me rodeaba y noté como mis labios eran acariciados, instintivamente abrí la boca y una lengua carnosa y dulce me inundó por dentro, enloquecí por momentos y mis labios se abrieron como un resorte, disfrutando de aquella boca tan dulce.
Al acercarse y estirarse sobre mi cuerpo los botones de su bata se habían desabrochado dejando los pechos casi al descubierto, semirozaban los míos y me pareció que me los arrastraba suavemente por la cara, noté en mi rostro los pezones duros, los besé e intenté levantarme pero sus manos me seguían aprisionando contra la camilla, en aquella situación estaba desprovisto de fuerza y repleto de sentimientos contradictorios, volví a intentar reincorporarme.
Esta vez abrí los ojos y me encontré contra unos ojos azules turquesa clarísimos estaban clavados en los mios y una cabellera rubia que rozaba mi cara cada vez que se me aproximaba, se acercó a la camilla y con una fuerza y elasticidad digna de una gimnasta colocó su rodilla izquierda contra mi muslo derecho, sus piernas estaban al descubierto prácticamente sin bata que las cubriera, incorporándose de esta forma en la camilla y paralizando con su peso y sus besos cualquier intento de movimiento.
Como podéis imaginar ya no me acordaba de mis dolores maxilares y menos cuando noté como una mano suave se metía bajo la bragueta de mi pantalón y abarcaba mi rabo con suavidad y lo bombeaba lentamente.....
-¿Ves como al final abriste la boca?
Me dijo susurrando al oído.... la bata ya no aguantó más y se abrió su mostrando sus tetas apenas cubiertas por el sujetador y sus bragas que bajó con una lentitud agobiante hasta la mitad del muslo mientras encañonaba mi polla que ya estaba a punto de reventar hacia su cueva que estaba caliente y ligeramente mojada .......
Hubo gritos, quejidos, rugidos, lamentos y lloriqueos (no me quería bajar de la camilla)
---oooOooo---
-¡El siguienteeee!
Me despertaron con un dándome unos cachetes en la cara, me había desmayado por la angustia y ahora yacía en la sala de espera mientras me estaban intentando reanimar, parece ser que ahora me tocaba a mi.
Extrañamente me levanté de un salto y entré sonriendo en la consulta y ya con la boca abierta y preparada......
domingo, 13 de octubre de 2013
Empezando la casa por el tejado
Después de una lectura detallada, vamos a empezar por los errores detectados:
Corregiremos algunas cosillas antes de la publicación del relato definitivo mas que nada para evitar que su imaginación vaya por derroteros indebidos, debido a mi poca pericia como escritor.
Corregiremos algunas cosillas antes de la publicación del relato definitivo mas que nada para evitar que su imaginación vaya por derroteros indebidos, debido a mi poca pericia como escritor.
- Los ojos de ella son negros, no son de color miel.
- El hall del hotel no es sencillo, todo lo contrario, aunque bueno a él como está metido dentro de la historia le puede parecer algo humilde.
- El tema de la cucaracha, aunque ha quedado bastante divertido, la mayoría de los lectores no se acuerdan de la primera escena de la historia y lamentándolo mucho será excluido.
- Ella no lleva ningún peinado, y si lo llevase no sería nada barroco, debido a su sencilla y depresiva forma de ser, no pudo dedicar mucho tiempo a su aspecto personal.
- La cuarentona a la que miraba ella no era ninguna camarera, quizás podamos añadir el personaje de camarera para otros menesteres, eso es diferente y tal vez lo aceptemos.
- A él no le felicitaba ni dios, era a ella, a ella la felicitaban por su ultima labor, la cual aún no se sabe cual es y tal vez no se sabrá de momento, a él como mucho le saludarían los camareros por sus grandes gastos, y el chef por sus sabios consejos, pero nada más.
- En el pensamiento del hombre, no puede hablar de como ella se siente por dentro, mas bien lo que el se imagina que ella piensa.
- Ella no está literalmente en bragas, por favor tengan paciencia para la escena sexual, aún no ha llegado, ella se sentía en bragas en sentido figurado, se sentía desprotegida y él eso no lo percibía.
Gracias por todo.
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