sábado, 26 de mayo de 2012

El menú del día de la marmota

Estaba totalmente atónita.


Al abrir el buzón antes de ir al trabajo, le había aparecido una invitación en una cartulina apergaminada para una comida en el mismo día, la verdad es que se confrontaron la curiosidad y sentido común y ganó la primera, de este modo se ahorraría una tediosa sesión de cocina y 'casualmente', este jueves por la tarde podía 'saltarse' la oficina con una buena excusa para poder desentrañar tan insólita invitación .......Se fue al trabajo con una sonrisa dibujada en el rostro.

Se le hizo muy larga la jornada, por fin a la hora estipulada se presentó con una botella de vino blanco, la mesa estaba servida con exquisito gusto, las persianas dejaban pasar rayos de luz como cuchillos brillantes, su secreto admirador cocinero tenía una sonrisa muy desestabilizadora, tomó el vino y le ofreció su mano, notó un escalofrío con la tibieza de aquella mano grande pero que denotaba mucha suavidad, la acompañó tomándola del talle y se sintió levitando hasta la mesa que estaba cubierta con un mantel blanco de tela, abrió el vino y lo depositó en una cubitera plateada llena de hielo picado.

De repente al mirar a los spaguettis, la sonrisa se le heló por unos instantes, le pareció que se movían, evitó mirarlos y se dedicó a contemplar a su inesperado anfitrión, movía elegantemente sus manos entre las viandas, la sirvió con una extremada habilidad. Estaban exquisitos.

No se sabe muy bien que pasó luego, el caso es que parece ser que uno de los spaguettis enrollado en su tenedor pareció recobrar su estado anterior, se desenrolló por si mismo ayudado por la salsa, quedó colgando de las horquillas del tenedor y en un último esfuerzo realizó un doble salto mortal con aterrizaje impecable en su blusa de seda de blanco puro. Quedó ahí enroscado sobre si mismo, tan largo cual era formando una 's', rozando la piel y amenazando con meterse dentro de su escote aprovechando el deslizamiento que proporciona la viscosidad del rojiza tomate.
El tenedor se le escapó entre los dedos y acabó su vuelo en el plato, salpicando zonas aún no manchadas de manos, mesa y blusa.

Un instante lleno de silencios, luego una tímida sonrisa y la típica frase despues de un desastre:
-¿Tienes quitamanchas?
-Yo creo que lo que necesitas sería un quitablusas, está totalmente manchada, lo mejor es que te la quite, la dejamos en remojo con un poco de detergente y luego a la lavadora y de aquí dos horas como nueva.
-¿Sabes? Es la excusa mas buena para desnudarme que me han hecho nunca. 
-Como quieras, puedes seguir con tu spaguetti colgando a mi no me molesta, mas bien me gusta, te da un aire 'florido'.
-Quítame la blusa por favor que tengo las manos llenas de tomate.

Allí quedó la blusa en remojo en un recipiente en la cocina, mientras seguían comiendo, esta vez con el torso desnudo de ella y el de él (por solidaridad), los spaguettis seguían saltando del tenedor a la piel, adoptando formas extrañas o enroscándose en los pezones que dadas las circunstancias se endurecían entre el contacto de aquellas pequeñas serpientes de suaves contornos y los dedos serviciales que los limpiaban.




Al lado de la blusa en remojo se podía leer en una caja metálica, "Spaguettis vivos amaestrados", manejar con cuidado, Napoli, Italia.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Diría que me haces trampas

Diría que me haces trampas
Mientras yo tiro el dado
Tú me levantas la falda
Claro, no puedo probarlo
Por eso si caigo en oca
¿Seguro que no mientes?
¿Hay que besar en la boca?
Al cruzar por los puentes
me haces ir descalza,
y la blusa en prenda quieres
Diría que me haces trampas
De vuelta del puente
¿Hay que volver a besarte?
Salto un par de ocas
En un golpe de suerte
Más debo perder tres turnos
Al parar en la posada
Seguro dice la norma
¿desnuda sobre la cama?
Es una partida rara
Diría que me haces trampas
Paso de dados a dados
sentada en tu regazo
¿Quieres que caiga en oca?
¿O que bese otra vez tu boca?
Después de un gran avance
Ahora he caido en un pozo
¿debo estar a tu alcance
hasta que te toque el muslo un poco?
Uno, dos, tres cuatro
mientras en tu regazo
marcan mis dados
Confiesa que me haces trampas.
con reglas inventadas..........

jueves, 3 de mayo de 2012

El paciente 179

El paciente 179, levantó los párpados de una forma imperceptible luego abrió muy despacio los ojos y clavó su mirada sin parpadear, en los azules e inexpresivos ojos de la experta especializada, se produjo un desafío de miradas que duró eternamente.
La espalda de la neuróloga especializada fue recorrida por una descarga eléctrica, gracias a su profesionalidad no se reflejó en su rostro, pero fue invadida por una tremenda inquietud, no podía apartar los ojos de esa mirada penetrante.
Pronto comprendió con toda certeza lo que estaba pasando:


El paciente 179, le estaba leyendo sus emociones.....


El interno sonrió conocedor de su poder, lo hizo, sin parpadear, sin apartar la mirada taladradora de los ojos de ella. Agatha carraspeó ligeramente, ajustó su hermosa melena, cruzó las piernas y se ajustó        las finas lentes.
-Buenos días, Agatha. ¿Te encuentras bien? Tus manos tiemblan un poco.
Su voz era melosa y atrayente, hablaba de una forma muy hipnótica. 
-¡Llámeme doctora! Y vístase, (estaba descalzo y solo llevaba el pantalón del pijama acordonado, mostrando un cuerpo muy atractivo y unos abdominales muy marcados) debemos rellenar unos formularios.
-Si no le importa doctora, permaneceré como estoy, no voy a ninguna parte. ¿Le molesta ver mi torso desnudo? Pues a mi en cambio no me molesta en absoluto ver sus piernas, son preciosas.

Agatha azorada cruzó de nuevo las piernas rápidamente, y se arrepintió de ir con aquella falda tan corta, acercó el bolígrafo a la casilla:
"NO RECUPERABLE" (de la ficha de diagnóstico previo).

No pudo marcarla, a pesar de intentarlo varias veces, de nuevo aquel rostro sonriente y desafiante, los profundos ojos que no perdían un solo detalle de su figura femenina, volvió a sentir un estremecimiento, se supo otra vez deseada como nunca.

Observó que el paciente se hallaba en estado de excitación, una gran  protuberancia en su entrepierna le delataba, aunque su rostro no reflejaba ninguna emoción, la respiración de la psicóloga especializada se tornó irregular y profunda, tal era el estado que le provocaba aquel extraño hombre, intentó que no se le notara pero sus manos sudaban abundantemente y quedaron marcadas en el cartón de las tapas de la carpeta.


-Rápido, inmovilicen y preparen al paciente para una ducha de agua fría. Ordenó con voz seca por el interfono.

Pero a partir de aquí, ya nada fue igual, Agatha salió de aquel recinto, manteniendo la compostura como pudo y caminando deprisa para alejarse rápidamente, no podía explicar la excitación que le suponía saber que le hubiesen leído de esa forma sus intimidades, se sintió totalmente desnuda y atraída por el nº 179.

El problema es que dicho paciente dependía de su diagnóstico para extirparle su condición de ser humano para convertirlo en un vegetal mediante una lobotomía experimental a la que se había ofrecido, pues era uno de los psicópatas y violadores mas peligrosos entre los internos, con muchos terribles asesinatos a su espalda.


¿Que le estaba pasando? una de las mentes mas preparadas, equilibrada, estable, y difícil de impresionar. En esos momentos le gustaba sentirse vulnerable, desprotegida, anhelante, hambrienta, sensual... pero no dejó transcurrir la noche.

-¡Abran la puerta y déjenme a solas con el paciente!
-¿A solas?
-¡Obedezca le digo! Por cierto vaya preparando el formulario para un traslado inminente.

sábado, 21 de abril de 2012

Amor, Amistad, Sexo



Una imágen vale mas que mil palabras

miércoles, 18 de abril de 2012

La sala de baile



Un olor penetrante y dulce a tabaco y marihuana me envuelve cuando bajo los escalones que me llevan a aquel pequeño antro bajo la Plaza Real, los acordes de la música en vivo han empezado ya y los clientes se mecen en las sillas, rodeados de cervezas bajo el ritmo de una percusión hipnótica.

Observo a unos negros con gorras de colores y algunos conocidos de vista, uno me ofrece un trago de cerveza fría, otro me ofrece algo de hierba jamaicana, el efecto psicótico es casi inmediato, pronto estoy volando, la música me transporta a otra dimensión, siento como si subiera por las paredes para aterrizar una y otra vez en el mismo sitio, en este local se interpreta 'funk' y 'jazz' casi a partes iguales, los sonidos de los bajos penetran poco a poco en mi sistema nervioso, cada nota se mete mas que la anterior y penetra profundamente en la espalda y las piernas empiezan a desentenderse del cerebro y a obedecer a los músicos allí presentes.
¡Ah! por fin dejo de pensar y el cuerpo se suelta como si cada articulación y miembros se relajaran por completo, los brazos ondean como trozos de gasa bajo los efectos de la brisa, se mueven las caderas en lentas ondulaciones, los hombros se agitan por cuenta propia, fluidos y libres como las ramas de los árboles con el viento del mar.

Mi mente va enterrando gradualmente todas las ansiedades, tensiones y frustaciones, todo mi cuerpo se armoniza con la música, ahora estoy en la pista de baile, sincronizado con la pequeña multitud, dejo de observar a dos hombres besándose tiernamente a mi derecha, los enormes marines negros de delante moviendo impetuosamente sus músculos y la altísima y escultural negra a mi izquierda que se mueve con la flexibilidad de un junco, estoy completamente absorto en la plegaria de éxtasis entre mis movimientos y los acordes.

Una fina capa de sudor perlado cubre mi cuerpo, desde los poros del cuero cabelludo a la creciente humedad entre mis piernas, el ritmo pegadizo continúa, la pista de baile está tan abarrotada que rozo a los más cercanos con brazos, manos y caderas.

Noto una presencia que está detrás de mí, estoy demasiado concentrado como para darme la vuelta, de vez en cuando, una rodilla me roza ligeramente las nalgas, una mano me toca la cadera, por hipnótica que sea la música, el bailarín que me cubre las espaldas invade mi estado soporífero, me muevo hacia delante para huir, pero los pies descuidados de los rastas que tengo delante me obligan a retroceder.

Me tambaleo hacia atrás, siento unos muslos blandos que no retroceden, ahora se que se trata de una mujer, me vuelvo ligeramente para mirarla, pero las ondulaciones de mis caderas siguen haciendo que me frote contra mi propia erección, mi cuerpo empieza a implorar el contacto tan ansiado mientras mi espalda, caderas y culo se funden mas y mas con los movimientos de la desconocida, sus manos ahora guían los giros de mis caderas y bailamos en una sincronía casi perfecta.

Mi corazón pierde un latido cada vez que mi espalda o la parte posterior de mis muslos la encuentran en su camino, sus manos siguen aferradas en mis abdomen, esta vez sin recato, atrayéndome poco a poco hacia ella, hasta que siento su pecho contra mi espalda, la hebilla de su cinturón contra mi culo, la música me mantiene allí, no me asusto, porque el toque, la sensación, hasta el olor de esta desconocida me resultan familiares quizás bailamos también entre recuerdos del pasado ya olvidados y presencias por vivir.

Nos acompaña el olor penetrante y dulce del incienso y el color azulado del humo sobre el sudor que baña nuestra piel, olores que ahora me envuelven, me unen a su cuerpo, mientras la música sigue y el público se mece bajo su ritmo pegadizo.
Ahora sus manos me acarician de nuevo el abdomen, noto sus pezones rígidos contra mi espalda, todo está permitido en este oasis mágico envuelto en acordes, en el único momento de lucidez me da la impresión de que todos nos miran pero advierto que ese universo está entregado a los acordes, ignorando el entorno.

La desconocida me arrastra hacia su radio, cedo ante su fuerza suave, sus brazos me rodean, y nos mecemos con la percusión como si fuéramos uno, mis caderas le responden a ella automáticamente pasando de mis órdenes, presionándose contra ella, mas y mas, de alguna manera, su mano se ha movido discretamente bajo mi camisa y mi mano de una forma totalmente desobediente e impropia bajo los pliegues sueltos de su falda negra de gasa, sus muslos están totalmente mojados y sus bragas bajan con facilidad, noto que mis dedos comienzan un lento masaje siguiendo el ritmo que lo envuelve todo, mis dedos acompañan cada acorde del poderoso bajo con una embestida profunda, ahora, mi único temor es que la música llegue al clímax antes que yo, el suspense crece y crece, la pieza de funky es interminable, me tiemblan totalmente las piernas, estoy ardiendo y jadeante, no se como ella se ha metido en mi sangre, pero sus pequeñas contracciones incontroladas me hacen hervir.

Instintivamente, apoyo la parte posterior de mi muslo para frotarlo contra su sexo, ella entonces baja la cremallera y mete la mano bajo la bragueta de los jeans y empiezo a gemir, la tensión es muy fuerte, vuelvo la cabeza, pero la penumbra sólo me permite ver la silueta de una cabellera rubia, no importa ahora ya sé quien es.

En venganza no quito los dedos de su clítoris palpitante, quiero robarle su aliento, quiero oír sus gemidos sobre mi espalda, ahora un fuego frío me domina, me deja suspendido en el abismo interminable del vacío, mientras noto sus convulsiones y yo me disuelvo en una cadena de explosiones mientras su cuerpo estalla al unísono, se me doblan las rodillas, me apoyo en ella cuando estoy a punto de caer, sosteniéndome en sus hombros hasta que recupero el equilibrio.

La pieza termina, y la multitud se vuelve loca, aplaudo con la mirada, casi sin fuerzas y me vuelvo para besar a mi bondadosa compañera y estudio el cortejo previo para poder repetir el conjuro algún día, pero ya se ha ido.

Unos brazos potentes me ayudan a subir los escalones para salir del local.
-¡Pero si no quiero irme todavía!.
-No, no te vas, te echamos.
-¿Por que soy blanco?
-No, porque no sabes bailar, te has estado moviendo como un espantapajaros desacompasado toda la noche, pisando a todo el mundo y molestando con tus ridículos braceos, luego has empezado a proferir alaridos hasta que has desconcentrado a los músicos.
-Pero, yo le gustaba a esa chica.
-Esa chica era la cantante y ha bajado del escenario a ver si podía apartarte del centro de la pista y tu vas y le metes mano.
-¡Pero ella me ha metido mano a mi también!
-El que te ha metido mano es ese marinero negro que tenías delante al que por cierto has pisado repetidas veces, supongo que se ha pensado que era tu curiosa forma de cortejo.


(Título alternativo)


La transformación de


la mariposa en capullo

miércoles, 11 de abril de 2012

Soñé que te tuve


-Soñé que te tuve, durante tres largos días. 
  
La miro y no contesta, pero me doy cuenta que no puede haberme oido porque no recuerdo haber emitido mi propia voz, luego me acuerdo que hace unos meses había estado con ella, saboreando su piel y susurrándole al oído todo tipo de cosas, ¿tan rápido pasa el tiempo? o quizás he vuelto a mezclar deseo con realidad.


Ahora estamos en un bar y esto parece algo de otra vida, no se como hemos llegado los dos aquí, frente a frente, me estoy dando cuenta que no paro de repasarla con mis ojos, me pasaría la vida entera mirándola, por fin abro la boca y le digo. 
  
-Quizás debería olvidarme de ti y buscarme una chica que quisiera estas palabras que aún no te he dicho, pero ninguna otra tiene tu sonrisa, tu voz o tu mirada cristalina. 
-Ni mis tetas o mi culo.  
Añade ella con una sonrisa pícara y se deshace todo el encanto, noto que enrojezco. 
  
Por suerte en el espejo que tenemos delante veo que aún no he abierto la boca, lo cual me alegra, aún tengo otra oportunidad, la vida dura lo que tarda en esfumarse un momento y yo soy experto en 'esfumarlos', tomo un sorbo de cerveza mientras la conversación paralela sigue por otros cauces pero mis mejillas siguen de color carmesí.

 

sábado, 7 de abril de 2012

La Lámpara Erótica de Aladino

-Puedes pedirme tres deseos eróticos, menos follar lo que quieras, estoy comprometida y encerrada por haber sido infiel a mi anterior amo y comprenderás que no quiero quedarme aquí para siempre.

Nunca pensé que la compra de aquella vieja lámpara de aceite por eBay, me hubiera dado un susto igual, el caso es que ya ni me acordaba de haber pujado, ofrecí un euro y me olvidé del asunto, hasta que un buen día, llamaron a mi puerta y un operario de FEDEX me la entregó.
Estaba perfectamente protegida en un sobre con burbujitas y varias hojas de papel de seda de colores, era dorada y parecía bastante antigua, la froté con un paño para que brillara más.

Un destello fulgurante me tiró hacia atrás y sentado en el suelo, de la pequeña abertura salía un humo brillante azulado, formando en el aire la figura de una voluptuosa y hermosa mujer semidesnuda que me habló con una voz muy sensual.

Entonces también pensé lo que seguro que estáis pensando ahora, que por fin había perdido la razón.

Pero debía sobreponerme, alguien había encerrado a una hermosa mujer oriental en aquella lámpara.
Decidí sacrificarme y pedir esos deseos eróticos...... ¡Hay que ser solidario con las mujeres semidesnudas que salen de las lámparas!

Al principio pensé en lo típico, una buena felación, o una masturbación entre aquellos hermosos pechos pero me sabía mal que la 'genia' abandonase mi lámpara pensando que era el típico salido que se encuentra una lámpara de Aladino erótica, de modo que le pedí los siguientes deseos:
-Mira, primero quiero que cada deseo que te pida, tú me pidas a mi otro, lo que más desees en cada momento.

-Pero entonces tendrás 6 deseos, los tuyos más los mios……

-Tu misma pero estás a punto de incumplir el primero.

-Vale acepto, concedido.

-Mi segundo deseo es aplastarte con las yemas de mis dedos en tus labios deliciosas y aromáticas frutas del bosque, hasta que sus jugos y perfumes te invadan, pero no puedas pasar tu lengua para saborearlos.

-Buffffff, pues mi segundo deseo es que me limpies ahora mis labios con tu boca.

Heme aquí con la mujer más hermosa que jamás haya visto, totalmente desnuda sobre mi mullida alfombra, con los labios y parte de su cara de blanca piel manchada de fuertes colores, moras, grosella, fresas, me costó muchísimo limpiar aquellos labios carnosos sin comerlos, pero pasé mis labios humedecidos y en una tarea imposible le fui extrayendo aquellos néctares. Ella se retorcía de placer y entreabría la boca intentando crear un vacío que absorbiera mi lengua.
- Mi tercer deseo es hacer lo mismo con tus labios vaginales pero en lugar de mis dedos para aplastar la fruta, utilizaré mi miembro como un rodillo apretado entre mi vientre, contra tus muslos, contra tu cueva ardiente.

-¡Aiiiiiiiis que mierda!.¿Crees que voy a aguantar otras dos horas con tu boca ahí saboreándome?. Ahora solo deseo que me penetres. Tu ganas, ya me quedaré aquí otro siglo hasta que encuentre a otro incauto.