Sus primeras palabras fueron
-¡Puajjjjj! ¡Pero que ascoooo!
Luego se puso a hablar solo en una especie de jerga en la que me pareció entender que yo le daba una repulsión terrible. ¿Por que me había cogido entonces?
Acercó su enorme boca, unos dientes perfectos blancos pero afilados se aproximaban, pude oler su aliento y ver su campanilla, comprendí lo que me iba a pasar y mi vida pasó en un segundo, como en una película mis refrescantes baños en el lago los días de verano, mis serenatas a la luz de la Luna, las fiestas con mis amigos, iba a ser comido.
Un poco tarde descubrí que esta especie de monstruos también era peligrosa para nosotros, el caso es que ya cerré los ojos me encomendé al Dios de la laguna el monstruo en lugar de tragarme colocó sus inmensos labios en los mios y me pasó la lengua babosa por toda mi cara, ahogó mi grito ¡Que ascooooo! creo que ha sido el peor momento de mi vida, estaba claro que no me iba a matar de golpe, me esperaba una muerte lenta a base de ser chupado como un caramelo por aquel largo y húmedo apéndice, seguramente extraerían toda mi substancia antes del fatídico momento.
Lo curioso del caso es que el monstruo empezó a gritarme con una voz chillona.
-Bueno ¿te conviertes o que?

Yo lo único que pude hacer es asentir con la cabeza y croar dulcemente diciendo:
-Ya va, ya va.
Entre beso y beso .